Las revoluciones “humanas” en los pueblos árabes y musulmanes

Las revoluciones “humanas” en los pueblos árabes y musulmanes

 

Pablo Germán Zalazar

Hace menos de un año, la situación política de la mayoría de los Estados del Norte de África y Medio Oriente -en muchos casos inmutable durante décadas- era ajena a las portadas de los medios de comunicación. En sólo unos meses, esto cambió radicalmente, los enfrentamientos continúan en Libia, un país dividido en zonas bajo control de los opositores y las fuerzas leales a Muamar Gadafi.

Túnez se encuentra inmerso en un vacío de poder después de la dimisión,del primer ministro interino,Mohamed Ganuchi. Y en las últimos semanas, las protestas llegaron a Omán, donde murieron  manifestantes en enfrentamientos con la policía.

Un movimiento de cambio se extiende por la región y muchos analistas afirman que estamos ante un giro histórico e imprevisto en el mundo árabe y musulmán. Pero, ¿qué tan trascendental es este fenómeno? ¿Y hacia dónde se dirige?

A veces los medios sociales no dejan ver el bosque, y esa es la preocupación de muchos activistas por los derechos humanos ante la tendencia a bautizar las revoluciones con el nombre de los medios que se

usan en el siglo XXI para convocarlas: “Revolución Twitter”, “Revolución Facebook”, “Revolución Youtube”… Herramientas que a menudo restan protagonismo a quienes realmente lo merecen: las personas que salen a la calle, donde siempre se hacen lasrevoluciones, para reclamar sus derechos.

Hace unos meses el escritor canadiense Malcolm Gladwell publicó un artículo que generó mucha polémica,“Small change: Why the revolution will not be tweeted”, en el que cuestionaba el poder de plataformas y medios sociales para provocar cambios en el mundo físico. El título del artículo hacía referencia a lo que se conoció a través de los medios como la “Revolución iraní en Twitter”, que reflejaba la euforia occidental ante el potencial de Internet y las redes sociales para cambiar el mundo. Según Gladwell, los vínculos necesarios para hacer las revoluciones no se dan a través de medios y plataformas sociales, donde las jerarquías son sustituidas por redes descentralizadas:

Las plataformas sociales están construidas sobre vínculos débiles. (…) Estas redes no tienen una estructura centralizada y líneas claras de autoridad y para hablar de un sistema firme y bien organizado hace falta una jerarquía.

En el extremo opuesto está la tendencia a vincular cualquier movimiento social con la tecnología de la que se sirven ciudadanos y activistas para comunicarse y contar al mundo en primera persona lo que está sucediendo.Escritores como Clay Shirky y Cory Doctorow centran sus enfoques en el “poder especial de Internet para conectar y liberar.”

¿Por qué este enfoque centrado en las herramientas? Según Ulises A. Mejías, profesor de la State University College de Oswego, centrarse en Twitter, Facebook o Youtube ayuda a despolitizar la comprensión de los conflictos y lava el papel de las potencias occidentales en la represión de la democracia en la región.

¿Merecen realmente las herramientas un agradecimiento? En un artículo titulado “Why Facebook should do more to help Egypt’s protesters”, Adrian Chen cuestiona el compromiso de esta red en el apoyo a las legítimas reivindicaciones de pueblos como el egipcio.

Facebook no sólo no ha apoyado a los manifestantes, sino que les ha puesto obstáculos. Hace unos meses, un grupo llamado “Todos somos Khaled Said” (en honor al bloguero asesinado por policías en Egipto) fue cerrado repentinamente porque sus administradores se habían registrado bajo pseudónimos. Según Facebook, el anonimato va en contra de su política, lo que supone muchos problemas para los activistas que lo utilizan en contextos represivos en los que expresarse en estas redes implica enormes riesgos. También es común la desactivación de cuentas con una actividad superior a lo habitual, como la del administrador del grupo Movimiento de la Juventud del 6 de abril en 2007.

Tampoco las declaraciones públicas desde esta red han demostrado un gran compromiso con las

reivindicaciones por el derecho a la libertad de expresión:

Aunque las revueltas en Egipto son algo que deben resolver entre el pueblo egipcio y su Gobierno, limitar el acceso a Internet de millones de personas es un asunto que afecta a la comunidad global

Twitter, por otro lado, se ha posicionado con los manifestantes, ofreciendo con Google un servicio de mensajes de voz que se comparten automáticamente a través de Twitter tras el bloqueo del acceso a Internet en el país.

Esta muestra de compromiso con la libertad de expresión fue muy bien acogida en un momento en que se cuestionaba el papel de ambos y su vinculación con las agendas políticas de los gobiernos occidentales.

Sobre esta vinculación en Periodismo Humano en una entrevista dijo el activista iraquí Raed Jarrar: “Es inquietante la relación entre gobiernos y gigantes como Google y Facebook”.

Los medios sociales son sin duda herramientas enormemente útiles que han permitido un cambio en el enfoque de la comunicación tal y como tradicionalmente se ha entendido. A través de estas herramientas los ciudadanos construyen su propia narrativa sin necesidad de intermediarios, en contextos en los que no siempre se centra la atención de los medios de comunicación tradicionales. De esas fuentes, que nos acercan en primera persona a realidades a las que de otro modo no tendríamos acceso, beben ahora también los medios de comunicación. Al-Jazeera, el medio de comunicación basado en Qatar que se ha convertido en la principal cobertura mediática de las protestas en Egipto, Túnez y el resto de la región de Oriente Medio y Norte de África, ha entendido la lógica de la Red y cómo aliarse con las plataformas y medios sociales de Internet para complementar el trabajo de sus periodistas sobre el terreno. El medio, que emite en directo a través de su canal de streaming, cita constantemente mensajes en Twitter y Facebook y comparte material que publican los usuarios en Youtube,Flickr y otras plataformas.

Es precisamente esa combinación del trabajo de sus reporteros sobre el terreno con las fuentes que

proporcionan a tiempo real los participantes en las protestas lo que ha hecho que Al-Jazeera se convierta en el medio al que más usuarios recurren para conocer la última hora de la región. Pero los medios y plataformas sociales son también empresas que tienen sus propios intereses y entre valorar en su justa medida el uso que hacen los ciudadanos de la tecnología a mitificar las herramientas hay un trecho. Como dice Jillian C York, del Berkman Center de Harvard:

“Me alegra que los tunecinos hayan podido utilizar los medios sociales para llamar la atención hacia sus

reinvidicaciones. Pero no deshonraré la memoria de Mohamed Bouazizi (su muerte desencadenó las revueltas en Túnez) o de los otros 65 que murieron en la calle por la misma causa, etiquetando lo que está sucediendo de ningún otro modo que como una “revolución humana””.

El punto muerto se rompió con la primera revolución en Túnez y ahora tenemos un efecto dominó que hizo que el dictador de Egipto, uno de los países más importantes de la región, abandonara el poder. Sin embargo, no estamos viendo el final del régimen ni el colapso del control del ejército. Ese control todavía existe.

Pero estas revoluciones son muy importantes porque significan que algo puede cambiar en el mundo árabe, que es la única región del mundo que se mantuvo ajena a cambios democratizadores durante los últimos 50 años. Sea cual fuere el resultado, incluso si estas revoluciones no tienen éxito, esto es muy importante.

Significa que las protestas masivas no violentas pueden cambiar el paisaje político en la región y derrocar a dictadores.Los árabes y los musulmanes están mandando un mensaje al mundo diciendo que quieren

dignidad, libertad y que quieren ser respetados.

Estamos ante un punto de inflexión enorme. Es importante darse cuenta de lo que está pasando y sí podría ser equiparable en importancia como lo que sucedió a fines de los 80 en Europa del Este.

En este punto nos encontramos con la visión binaria que se aplica como referencia en Occidente. Es como si en el mundo musulmán sólo tuviéramos por un lado a los radicales islámicos y por el otro a los dictadores.

Creo que lo que los jóvenes en Libia están diciendo es que no quieren dictaduras, quieren libertad, justicia y dignidad. Y esto no tiene nada que ver con el islamismo. Lo que se puede inferir de esto es que los musulmanes quieren los mismos valores que nosotros.

Deberíamos dejar de lado la visión binaria de que, cuando los musulmanes se oponen a una dictadura, el proceso acaba en una revolución islámica. Ése fue precisamente el argumento que utilizaron los dictadores para justificar su mano dura. Y también algunos países occidentales para apoyar silenciosamente durante años a esos dictadores.

Las protestas no son religiosas. La gente que participa lo es. Son cristianos, son musulmanes. Pero no piden una teocracia, sino libertad, democracia y un régimen transparente. A veces se utiliza el argumento del miedo, que no sabemos qué puede venir después de estos movimientos. Pero sea lo que sea será mejor que cualquier dictadura en la región.

Pero algunos analistas sugirieron que con las “revoluciones” actuales podría pasar lo que sucedió en Irán, donde en 1979 se inició un régimen islámico.Para establecer paralelismos hay que comparar cosas equiparables. Y lo que sucedió en Irán no tiene nada que ver con lo que está ocurriendo ahora en estos países. Si se mira el conjunto de las protestas masivas, se puede ver que no hay un líder carismático, no hay un islamista como el ayatolá Jomeini en Irán, a quien el pueblo apoyaba.

Hoy la gente no sigue a un líder carismático, no sigue una tendencia concreta. Incluso, los islamistas están intentando encontrar su camino y ubicarse. Así que reducir estas protestas a un caso concreto es histórica, política y científicamente incorrecto.

La heterogeneidad es a la vez la fortaleza de estos movimientos, porque nadie puede controlarlos, y su debilidad, porque no hay liderazgo.

Ahora, esperamos que se creen plataformas para que las fuerzas de oposición puedan organizarse y expresarse de manera permanente.

Piden los mismos principios un modelo de democracia liberal al estilo occidental.El modelo que resulte, nadie lo sabe. Piden transparencia, responsabilidad, justicia social, un voto por persona, separación de poderes…

Los modelos dependerán de cada sociedad y no debemos imponerlos. El modelo británico de democracia no es igual que el francés o el español. Dejemos que la gente encuentre su propio modelo de democracia sin comprometer esos principios comunes.

Sabemos lo que los opositores a las dictaduras no quieren; ahora tenemos que preguntarles qué quieren. Hablan de procesos democráticos, de libertad… Ahora es su responsabilidad organizar esa democracia.Pero no debemos dar lecciones desde Occidente y menos cuando se ha mantenido silencio hasta ahora sobre unos sistemas que torturaban y reprimían.

Actitud de solidaridad para estos movimientos. Lo mejor es no intervenir, respetar a la gente, apoyar las protestas masivas y dejar de hacer negocios con dictadores.

En Yemen la situación es complicada; en Argelia se está dando un movimiento más político y menos de masas; en Bahréin, donde algunos están intentando enfrentar a sunitas y chiítas, va a ser difícil que se dé un cambio. Pero cualquier cosa puede pasar.

Estas son protestas masivas nacionales y simultáneas. Pero no parece que sean transfronterizas. No tiene nada que ver con panarabismo o panislamismo. Tampoco son antioccidentales . Pero sí hay razones compartidas:corrupción, falta de transparencia, autoritarismo y pobreza.

Internet y las redes sociales son medios, pero no la esencia de las protestas. Está claro que tuvo un papel

importante porque fue difícil para los poderes controlar las comunicaciones. También están teniendo importancia medios de comunicación como Al-Jazeera.

Pero la chispa fue la inmolación del joven tunecino Mohamed Buazizi y el origen de la protesta procedió de la realidad sociopolítica.

A las grandes potencias no les agradan los acontecimientos políticos que no pueden controlar y que obstaculizan sus planes. Los acontecimientos que fueron conmocionando Túnez  no son ajenos a esa regla. Todo lo contrario.

Resulta entonces bastante sorprendente que los grandes medios internacionales de difusión, fieles aliados del sistema de dominación mundial, se entusiasman de pronto por la “revolución de jazmín” y que publiquen investigaciones y reportajes sobre la fortuna de la familia Ben Ali, a la que anteriormente no prestaban atención a pesar de su escandaloso tren de vida.

Lo que sucede es que los occidentales están tratando de recuperar terreno en una situación que se les fue de las manos y en la que ahora quieren insertarse describiéndola según sus propios deseos.

Primero que todo, es importante recordar que el régimen de Ben Ali gozaba del apoyo de Estados Unidos y de Israel, de Francia y de Italia.

Considerado por Washington como un Estado de importancia menor, Túnez estaba siendo más utilizado en materia de seguridad que en el plano económico.

En 1987, un golpe de Estado derrocó al presidente Habib Bourguiba para favorecer a su ministro del Interior,Zine el-Abidine Ben Ali. Este último es un agente de la CIA entrenado en la Senior Intelligence School de Fort Holabird.

Según informaciones recientes, Italia y Argelia parecen haber estado vinculadas a aquella toma del poder.

Desde su llegada misma al Palacio de la República, Ben Ali establece una Comisión Militar Conjunta con el Pentágono que se reúnia anualmente, en mayo.

Ben Ali no confía en el ejército, lo mantiene marginado y no le proporciona suficiente equipamiento, con

excepción del Grupo de Fuerzas Especiales que se entrena con los militares estadounidenses y que participa en el dispositivo “antiterrorista” regional.

Los puertos de Bizerta, Sfax, Susa y Túnez se abren a los navíos de la OTAN y, en 2004, la República de Túnez se inserta en el “Dialogo mediterráneo” de la alianza atlántica.

Al no abrigar con Túnez expectativas especiales en el plano económico, Washington permite que los miembros de la familia Ben Ali exploten a fondo el país. Cualquier empresa que allí se desarrolle tiene que cederles el 50% de su capital y los dividendos correspondientes a esa tajada. Pero las cosas se ponen feas en 2009, cuando la familia que controla el país pasa de la glotonería a la avaricia y trata de chantajear también a los empresarios estadounidenses.

Por su lado, el Departamento de Estado prevé la inevitable desaparición del presidente. El dictador ha eliminado a todos sus rivales y no tiene sucesor. Se impone entonces buscarle un sustituto en caso de que fallezca. Se recluta a unas 60 personalidades capaces de desempeñar un papel político después de Ben Ali. Cada una de esas personas recibe un entrenamiento de 3 meses en Fort Bragg y posteriormente se le asigna un salario mensual. Y pasa el tiempo…

Aunque el presidente Ben Ali mantiene la retórica antisionista en vigor en el mundo musulmán, Túnez ofrece diversas facilidades a la colonia judía de Palestina. Se autoriza a los israelíes descendientes de tunecinos a viajar a Túnez y a comerciar en ese país. Incluso se invita a Ariel Sharon a viajar a Túnez.

El 17 de diciembre de 2010, la inmolación voluntaria de un vendedor ambulante, Mohamed Bouazizi, quien se prendió porque la policía le había confiscado su carreta y sus productos, da paso a los primeros disturbios. La población de Sidi Bouzid se identifica con aquel drama personal y se subleva.

Los enfrentamientos se extienden a varias regiones y, posteriormente, alcanzan la capital tunecina. El sindicato UGTT y un colectivo de abogados organizan manifestaciones, sellando así -sin hacerlo a propósito- la alianza entre las clases populares y la burguesía alrededor de una organización estructurada.

El 28 de diciembre, el presidente Ben Ali trata de recuperar el control de la situación. Visita al joven Mohamed Buazizi en el hospital y se dirige esa misma noche a la nación. Pero su discurso televisivo expresa su ceguera.Ben Ali denuncia a los manifestantes como extremistas y agitadores a sueldo y anuncia una represión feroz.

Lejos de calmar las cosas, su intervención convierte la revuelta popular en insurrección. El pueblo tunecino ya no denuncia solamente la injusticia social sino el poder político.

En Washington se dan cuenta de que “nuestro agente Ben Ali” ha perdido el control de la situación. En el

Consejo de Seguridad Nacional, Jeffrey Feltman  y Colin Kahl consideran que es hora de deshacerse del

dictador ya desgastado y de organizar la sucesión antes de que la insurrección se convierta en una verdadera revolución, o sea antes de que ponga en tela de juicio el sistema.

Se decide entonces movilizar a los medios de difusión, en Túnez y en el mundo, para limitar la insurrección. Se trata de dirigir la atención de los tunecinos hacia los problemas sociales, la corrupción de la familia Ben Ali y la censura de prensa.

Todo con tal de evitar el debate sobre las razones que llevaron a Washington a poner a Ben Ali en el poder hace 23 años y a protegerlo mientras se apoderaba de la economía nacional.

El 30 de diciembre, el canal privado Nessma TV desafía al régimen con la transmisión de reportajes sobre los disturbios y organizando un debate sobre la necesaria transición democrática. Nessma TV es propiedad del grupo italo-tunecino de Tarak Ben Ammar y Silvio Berlusconi. Los indecisos captan inmediatamente el mensaje:el régimen se tambalea.

Simultáneamente, expertos estadounidenses, así como serbios y alemanes, son enviados a Túnez para

canalizar la insurrección. Son estos expertos quienes, manipulando las emociones colectivas, tratan de imponer consignas en las manifestaciones. Siguiendo la técnica de las supuestas “revoluciones” de colores, elaborada por la Albert Einstein Institution de Gene Sharp , estos expertos dirigen la atención hacia el dictador para así evitar cualquier debate sobre el futuro político del país. Aparece así la consigna “¡Ben Ali, lárgate!”.

Bajo la denominación” Anonymous”,se hackea varios sitios web oficiales tunecinos e introduce en ellos un mensaje de amenaza en inglés.

Los tunecinos siguen desafiando al régimen de forma espontánea, lanzándose masivamente a las calles y quemando estaciones de policía y establecimientos pertenecientes a la familia de Ben Ali. Algunos lo pagarán incluso con su sangre.Desorientado y patético, el dictador sigue sin entender lo que sucede.

El 13 de enero, Ben Ali ordena al ejército disparar contra la multitud, pero el jefe del Estado Mayor de las

fuerzas terrestres se niega a hacerlo. El general Rachid Ammar, ya en contacto con el general William Ward,comandante del AfriCom, anuncia personalmente al presidente Ben Ali que Washington le ordena huir.

En Francia, el gobierno del presidente Sarkozy no ha sido prevenido de la decisión estadounidense y no ha analizado los diferentes cambios de casaca. La ministra de Relaciones Exteriores, Michele Alliot-Marie, se propone salvar al dictador enviándole consejeros en materia de orden público y equipamiento para que pueda mantenerse en el poder mediante procedimientos más limpios . El viernes 14 se fleta un avión de carga.Cuando terminan en París los trámites de aduana, ya es demasiado tarde. El envío de ayuda ya no es necesario. Ben Ali ha huido.

En Washington y Tel Aviv, en París y en Roma, sus antiguos amigos le niegan el asilo. Va a parar a Riyadh (capital de Arabia Saudita), no sin haberse llevado consigo 1,5 toneladas de oro robado del Tesoro público tunecino.

Los consejeros estadounidenses en materia de comunicación estratégica tratan entonces de dar el juego por terminado, mientras que el primer ministro saliente forma un gobierno de continuidad. Es en ese momento que las agencias de prensa lanzan la denominación de “Jasmine Revolution”, ¡en inglés, por supuesto! Las agencias afirman que los tunecinos acaban de realizar su propia “revolución de color”. Se instaura un gobierno de unión nacional y todo el mundo contento.

La expresión “Jasmine Revolution” deja un sabor amargo a los tunecinos más viejos: es precisamente la que utilizó la CIA durante el golpe de Estado de 1987 que puso a Ben Ali en el poder.

La prensa occidental ,sobre la cual el Imperio ejerce ahora más control que sobre la tunecina, descubre

entonces la fortuna mal habida de la familia Ben Ali, que hasta ahora había ignorado. Se olvida, sin embargo,del visto bueno que el director del FMI, Dominique Strauss-Kahn, le había dado a los funcionarios del régimen pocos meses después de los motines que protagonizó la población hambrienta.

También se olvida del último informe de Transparency International que afirmaba que en Túnez había menos corrupción que en varios Estados de la Unión Europea, como Italia, Rumania y Grecia .

Mientras tanto, se desvanecen los grupos armados del régimen, que habían sembrado el terror entre los civiles durante los disturbios y los llevaron incluso a organizarse en comités de autodefensa.

Los tunecinos, a quienes se creía despolitizados y manejables al cabo de tantos años de dictadura, resultan sin embargo muy maduros. Rápidamente se dan cuenta de que el gobierno de Mohammed Ghannouchi no es otra cosa que “benalismo sin Ben Ali”. Con algunos cambios de fachada, los caciques del partido único (RCD) conservan los ministerios más importantes. Los sindicalistas de la UGTT se niegan a sumarse a la maniobra estadounidense y renuncian a los puestos que les habían sido otorgados.

Además de los inamovibles miembros del RCD, se mantienen los dispositivos mediáticos y varios agentes de la CIA. Por obra y gracia del productor Tarak Ben Ammar (el gran jefe de Nessma TV), la realizadora Moufida Tlati se convierte en ministra de Cultura. Menos implicado en el negocio del espectáculo, pero más significativo,Ahmed Nejib Chebbi, peón de la National Endowment for Democracy (NED), se convierte en ministro de Desarrollo Regional y el oscuro Slim Amanou, un bloguero conocedor de los métodos del Albert Einstein Institute, se transforma en ministro de Juventud y Deportes a nombre del fantasmagórico Partido Pirata,vinculado al autoproclamado grupo Anonymous.

La verdadera sede del poder ya no es el Palacio de la República sino la embajada de Estados Unidos. En ella se conformó el gobierno de Ghannouchi. Situada fuera de la capital tunecina, en un terreno fortificado, la embajada estadounidense es un gigantesco bunker estrechamente vigilado que abriga las oficinas centrales de la CIA y del MEPI para el norte de África y parte del Medio Oriente.

Por supuesto, la embajada de Estados Unidos no solicitó al Partido Comunista que se integrara al llamado “gobierno de unión nacional”. Por el contrario, lo que hicieron fue traer de Londres, donde había obtenido el asilo político, al líder histórico del Partido del Renacimiento (Ennahda), Rached Ghannouchi.

Se trata de un islamista ex salafista que predica la compatibilidad entre el Islam y la democracia y que viene preparando desde hace tiempo un acercamiento al Partido Demócrata Progresista de su amigo Ahmed Nejib Chebbi, un socialdemócrata ex marxista. En caso de que fracase el “gobierno de unión nacional”, este dúo pudiera representar una solución alternativa.

Los tunecinos se sublevan nuevamente, ampliando por su propia cuenta la consigna que se les había inculcado:”¡RCD, lárgate!”. En comunas y empresas, ellos mismos expulsan a los colaboradores del régimen derrocado.

Contrariamente a lo que ha dicho la prensa occidental, la insurrección no ha terminado aún y la revolución

todavía no ha comenzado. Es importante señalar que Washington no ha canalizado nada, exceptuando a los periodistas occidentales. Ahora más que en diciembre, la situación está fuera de control.

El equipo de Gobierno está integrado por seis titulares del régimen del depuesto presidente Zine El-Abidine Ben Ali y sólo tres opositores.

La separación del Estado y los partidos políticos, la liberación de todos los presos de opinión y la organización de elecciones libres y transparentes en un plazo de seis meses, destacan entre las prioridades de la nueva administración compuesta por 24 ministros,se comprometió a permitir que esas agrupaciones ejerzan su actividad libremente y suprimir las restricciones aplicadas a la Liga Tunecina para la Defensa de los Derechos Humanos (LTDH).

También se ampliará la libertad de reunión, se garantizará la de información, y se crearon tres nuevas

comisiones para emprender reformas políticas e impedir la impunidad.

Sin embargo, el ambiente de insafistacción prevalece aún en amplios sectores de la población que creen

inconclusa la que ya se bautizó aquí como “Revolución Jazmín”, mientras queden en ejercicio representantes y aliados del derrocado régimen de Ben Ali.

Los disturbios provocaron daños en 33 wilayas (provincias), 13 municipios, 46 puestos de la Guardia Nacional,85 comisarías de policía, 43 agencias bancarias, 66 espacios o locales de comercio y 11 plantas industriales.

Asimismo, estimó las pérdidas a la economía tunecina debido al paro de las actividades productivas y de la exportación en unos 2,4 mil millones de dólares.

Aunque se decidió excarcelar a todos los detenidos, tendrán que rendir cuentas ante la justicia las personas a las que las investigaciones en marcha prueben su implicación en las protestas y que cometieron excesos “de cualquier naturaleza”.

Pero,las autoridades de transición tunecinas enfrentan su primera crisis diplomática por el éxodo masivo de clandestinos tunecinos hacia Italia, más de un mes después de la caída del régimen de Zine El Abidine Ben Alí.

La polémica se encendió a raíz de la llegada, de unos 5.000 clandestinos a la pequeña isla italiana de Lampedusa (a 138 kilómetros de las costas tunecinas), la mayoría en busca de un trabajo en Europa. El ministro italiano del Interior, Roberto Maroni, miembro de la Liga Norte ,un partido hostil a la inmigración,denunció un “sistema tunecino a la deriva” y ofreció desplegar a policías italianos en Túnez para frenar esta oleada de inmigrantes ilegales.

La jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton, ha tenido que afrontar el tema de los inmigrantes indocumentados. “La Comisión en Bruselas está en contacto con Túnez e Italia para solucionar el problema de los clandestinos”, aseguró en rueda de prensa, al tiempo que Italia reclamaba una “intervención urgente” de la UE.

El gobierno tunecino se dijo, sin embargo, dispuesto a “cooperar” con los demás países para frenar el éxodo masivo de sus ciudadanos. El ministro de Relaciones Exteriores de Italia, Franco Frattini, afirmó que ambos países tienen un “interés común en frenar el tráfico” de inmigrantes clandestinos. En París, el ministro de Industria y ex ministro de Inmigración, Eric Besson, aseguró por su parte que en Francia “no habrá tolerancia para la inmigración clandestina”.

Las autoridades tunecinas afirmaron haber frustrado varios intentos de emigración ilegal desde las costa de Gabes, en el sur del país. El Ejército, con el apoyo de los guardacostas, ha establecido un centro de control en el puerto de esa ciudad y bloquea las rutas que suelen tomar los inmigrantes clandestinos.

La agencia europea de control de fronteras Frontex ayudará a las autoridades italianas ante la ola de inmigrantes ilegales que llegaron desde Túnez a la isla de Lampedusa, anunció el jefe de la agencia, Ilkka Laitinen quien puntualizó que el personal de Frontex jugará sólo un papel “secundario” de apoyo a las autoridades italianas,que ya cuentan con “recursos considerables”. El responsable agregó que personal de Frontex se encuentra ya en Italia y que viajará pronto a la isla de Lampedusa, donde asistirá a las autoridades italianas en el proceso de control de inmigrantes y escoltará a éstos en el traslado a sus países de origen.

Italia reclamó la ayuda europea para poner fin a la llegada masiva de inmigrantes, calificando la situación de emergencia. El principal punto de partida de los inmigrantes, Zardis, está siendo actualmente patrullado por el Ejército tunecino para impedir más salidas de clandestinos.

La oleada de inmigrantes clandestinos tunecinos ha complicado la vida de la isla italiana Lampedusa, un pequeño cruce de caminos de la historia mediterránea que se ha convertido en una puerta de entrada a Europa.

La isla, de 20 kilómetros cuadrados, decidió invertir en el turismo, por lo que espera que los inmigrantes partan lo más pronto posible. “Las agencias de viaje no quieren que Lampedusa sea identificada como la tierra de llegada de los inmigrantes”, explicó el alcalde de Lampedusa, Bernardino De Rubeis. “Desde un punto de vista humano estoy a favor de la acogida, de la defensa de los derechos humanos. Pero no podemos dar cobijo a todo el mundo”, añadió.

Mientras Túnez trata de estabilizarse en medio de la convulsión sociopolítica, ciudadanos de otros países

de la región tomaron las calles para protestar.

No en vano, algunos expertos han venido diciendo que desde que salió del poder y del país el ex presidente tunecino Zine al-Abidine Ben Ali,algunos de los líderes árabes deberían poner sus barbas en

remojo.

Alrededor de mil personas se movilizaron hacia el parlamento de Jordania, en la capital, Ammán.Un líder de la oposición dijo que ese país está sufriendo los mismos problemas que han estado enfrentando los

tunecinos.

En la capital yemení, Saná, cientos de estudiantes marcharon por las calles gritando consignas a favor de lo que denominaron como una revolución contra “los asustados y falsos líderes del mundo árabe”.

En Argelia, de acuerdo con información difundida por medios de comunicación estatales, un hombre se inmoló afuera de la gobernación de la ciudad de Boukhadra, a 700 kilómetros de la capital, Argel,Mohsen Bouterfif, quien se encontraba desempleado y tenía dos hijas, murió por las quemaduras.

Poco después del incidente, alrededor de cien personas salieron a protestar en Boukhadra. Pero la

manifestación fue dispersada por la policía.

“La agencia de noticias Tout sur l’Algerie está reportando dos casos más de hombres que se han prendido fuego en dos ciudades de Argelia. Ambos se están recuperando en el hospital”,se  informó.

Estos incidentes evocan el inicio de las protestas de Túnez,cuando Mohammed Bouazizi,un graduado universitario de 26 años se inmoló después que la policía confiscara las verduras que pretendía vender sin permiso para ganarse el pan.

La muerte del joven tunecino lo convirtió en un símbolo y en un mártir, como indicó Roger Hardy, analista sobre el Medio Oriente del Centro Woodrow Wilson, en Washington.

“El malestar que provocó su auto inmolación llevó a la caída de uno de los gobernantes de mayor antigüedad de la región”, señaló Hardy .

Mientras aún se desconoce el alcance del impacto de la crisis en Túnez, su influencia en la región ya es

evidente.

Muchos jóvenes árabes se identifican con los problemas que enfrentan los jóvenes tunecinos: desempleo,

corrupción, autocracia, violaciones a los derechos humanos.

“A lo largo de toda la región hay un déficit de dignidad” asegura el experto.

Lo que es más, enfatiza Hardy, en la era de la globalización, los gobiernos no pueden aislar a sus ciudadanos de las noticias.

Pero las protestas en Túnez no sólo están enviando un mensaje a algunos líderes del mundo árabe, sino a Occidente también.

“Por décadas, los gobiernos de Occidente describieron a Túnez como un oasis de calma y de éxito económico, un lugar donde se podían hacer negocios”, señaló el especialista del Centro Woodrow Wilson.

Decidieron hacerse los ciegos frente a las denuncias hechas por algunas organizaciones sobre violaciones a los derechos humanos del gobierno de Ben Ali, dijo el especialista.”Mientras la elite prosperaba, el pueblo tunecino sufría”, indicó Hardy.

Expertos consideran que aún es muy temprano para descifrar las repercusiones de la crisis en Túnez. Sin embargo, lo que es claro es que muchos árabes ven su reflejo en la realidad tunecina.

Tasa de desempleo por país en el mundo árabe y en el Irán – Fuente: Le Temps, 11/02/2011 2011

Miles de partidarios del primer ministro en ejercicio Saad Hariri manifestaron en el Líbano, por momentos violentamente, contra el nombramiento como jefe del gobierno de Najib Mitaki, un multimillonario apoyado por el poderoso movimiento Hezbolá. De esta manera, el partido chiita aliado de Siria e Irán obtiene la mayoría parlamentaria,lo que pone en alerta a Israel, Estados Unidos y Francia.

El ejército desplegado masivamente en varias regiones con motivo de este “Día de la Ira”, durante el cual los manifestantes atacaron e incendiaron un vehículo de la cadena de televisión qatarí Al Jazeera en el

norte, además de quemar neumáticos y de cortar varias rutas en el país.

Por su parte, Hariri denunció los actos de violencia en un discurso transmitido por la televisión: “agradezco a todo ciudadano libre que ha denunciado las tentativas de hegemonía sobre nuestras decisiones nacionales”. Y añadió: “Pero es, también, mi deber expresar mi rechazo total a todas las formas de motín y de actos ilegales que acompañaron estas manifestaciones populares”, agregó lamentando “profundamente” el ataque contra el vehículo de Al Jazeera.

Mitaki, un sunita de 55 años y ex aliado de Saad Hariri, obtuvo al apoyo de la mayoría de los diputados, incluyendo los del bloque del Hezbolá, el movimiento armado más poderoso del Líbano, provocando el furor de los sunitas que lo ven como un “golpe de Estado” de ese partido.

Por tradición, el cargo de Primer Ministro está reservado para la comunidad sunita de este país, una vez más sumido en una grave crisis política vinculada al acta de acusación del tribunal de la ONU por el asesinato en 2005 de Rafic Hariri, padre de Saad.

El Hezbolá, movimiento considerado como terrorista por Estados Unidos, supone será responsabilizado en esta acta de acusación y trató, sin éxito, que Saad Hariri desaprobase el tribunal de la ONU.

El 12 de enero, este movimiento que cuenta con el apoyo de Irán y Siria, provocó la caída del gobierno de Hariri,considerado como el líder más popular de la comunidad sunita en el Líbano. El eventual acceso al cargo de Primer Ministro, de un candidato apoyado por el Hezbolá, hace temer a Occidente la formación de un gobierno apoyado por Irán, tal como el Hamas palestino de Gaza.

En tanto, Estados Unidos amenazó contra el efecto que un mayor poder del Hezbolá podría tener sobre la ayuda estadounidense al Líbano. De su lado, Francia expresó “su preocupación por la estabilidad” del Líbano a través del ministerio de Relaciones Exteriores.

La coalición de Hariri tenía el control del Parlamento desde las legislativas de 2009, pero con el cambio de campo de Mitaki y de sus aliados como también la del líder druso Walid Joumblatt y sus afiliados, es ahora el Hezbolá que tiene de facto la mayoría.

Además del incendio de la camioneta de Al Jazeera, hubieron disturbios por parte de los seguidores de Hariri en varias ciudades libanesas. En Trípoli, la gran ciudad del norte y feudo sunita donde las escuelas y comercios estaban cerrados, miles de partidarios de Hariri llegaron hasta la plaza principal, llevando banderas libanesas y fotos del primer ministro en ejercicio.

Algunos quemaron retratos de Mitaki a los gritos de “Aláuakbar” (Alá es el supremo). “El proyecto iraní no pasará por Trípoli”, podía leerse en algunas pancartas. En Saida, principal ciudad del Líbano del sur, partidarios de Hariri manifestaron quemando neumáticos en la ruta de la costa.

En Beirut, los partidarios del primer ministro en ejercicio quemaron neumáticos y contenedores de basuras,bloqueando las rutas. La crisis política proyecta el espectro de las violencias confesionales de mayo de 2008, cuando los combates entre sunitas y chiitas dejaron un centenar de muertos y llevaron al país una vez más al borde de la guerra civil.

El rey Abdalá II de Jordania destituyó al primer ministro Samir Rifai y en su lugar fue designado Maruf Bakhit, a quien la autoridad le ordenó la formación de un nuevo Gobierno para “un verdadero proceso de reformas”, en medio de manifestaciones que reclaman cambios en el país.

El nuevo Ejecutivo tendrá la labor de “adoptar medidas prácticas, rápidas y tangibles para lanzar un verdadero proceso de reforma políticas, en línea con la visión del rey de una reforma, modernización y desarrollo integral”, explicó el monarca en su carta de designación.

Según Abdalá II, el nuevo Gobierno deberá trabajar “con confianza para reformar la democracia y seguir avanzando en la construcción del país que abre la perspectiva para que todos los ciudadanos tengan la vida segura y digna que se merecen”,la decisión del monarca “se produce después de un día en el que promete reformas para evitar un estallido social”.

El desempleo, la corrupción y la falta de desarrollo económico durante los últimos años hacen poco predecible que con estas nuevas medidas se calmen los ánimos.Jordania “vive en una supuesta tranquilidad en las calles y negocios, mientras hay otro lado que desea cambios” radicales en el país de

Oriente Medio.

El ex premier Rifai fue desplazado después de formar su primer Gobierno en diciembre de 2009 y haber realizado varias modificaciones en noviembre de 2010.

Por su parte, Bakhit, de 63 años de edad, fue ministro durante 2005 y 2007 y posteriormente asesor militar y embajador en Israel.

En las últimas semanas, las demandas de los manifestantes no sólo han crecido en intensidad, sino que además se han radicalizado. “Hace tres semanas, los manifestantes pedían que bajara el coste de la vida. Hace dos, exigían la dimisión del primer ministro y ahora hablan de un Gobierno de salvación nacional”, explicó Nawaf Tell, director del Centro de estudios Estratégicos de la Universidad de Jordania.

“Hay un cierto consenso de que no tendremos una monarquía constitucional de la noche a la mañana, pero también de que las reglas del juego se redefinirán para dar mayor autoridad a los gobernantes electos”, opinó.

El monarca había anunciado una rebaja del precio de los alimentos y del combustible, así como subidas salariales con las que pretende evitar que el impulso revolucionario de la región cale a fondo en Jordania.

Quienes protestan no sólo demandan la ejecución de la reformas, sino que exigen a las autoridades que bajen el costo de la vida.

El rey jordano, Abdalá II y varios líderes de la oposición islámica sostuvieron un encuentro formal para discutir las reformas políticas y económicas que se llevarán a cabo en ese país con el objetivo de modernizar el sistema nacional.Así lo dio a conocer un comunicado emitido por la Casa Real jordana, donde se explicó que “el monarca dejó clara su visión sobre las reformas globales y para la modernización que debería traducirse en pasos palpables que noten todos los jordanos”.

“(El Rey) Se comprometió a no echarse atrás por ninguna presión de las fuerzas que hasta ahora han bloqueado el proceso político”,agregó el texto.

Al encuentro asistieron el líder de los Hermanos Musulmanes jordanos, Hamman Saeed, y el secretario general del Frente de Acción Islámica (FAI), Hamzeh Mansur, quienes insistieron en que una participación conjunta es posible siempre y cuando el primer ministro,Maaruf Bakhit, sea despojado de su cargo.

Bakhit, es antiguo amigo de Samir Rifai, el ex primer ministro que tuvo que renunciar tras las masivas protestas en su contra por no considerarlo reformista.

Ante la petición de su retiro, el texto señaló que Abdalá II “intentó calmar a los dirigentes islámicos”, sin embargo, no se especificó la respuesta que éste les dio.

“Expresó su esperanza de que el nuevo Ejecutivo se embarque inmediatamente después de su formación en establecer el marco institucional para un diálogo sistemático y global que implique a todos los componentes de la sociedad”, se limitó a reseñar el documento.

Del mismo modo, el regente se comprometió a luchar contra la corrupción y a seguir trabajando por lograr la justicia social en su país.Después del encuentro, el vicesecretario general del FAI, Nimer Asaf, quien también participó, afirmó en una rueda de prensa que la reunión había sido “muy positiva” y que sirvió para “compartir en el marco de respeto las dos visiones sobre las reformas globales”.

“Hemos escuchado la visión del rey sobre las reformas y él ha escuchado nuestro punto de vista”, señaló.

Bakhit se reunió con la oposición en medio de las crecientes manifestaciones populares generadas en las últimas semanas en demanda de reformas, y afirmó que su Gobierno plantea ejecutar un verdadero proceso de reformas.

Las multitudinarias protestas realizadas en varias ciudades para exigir la dimisión del presidente Hosni Mubarak dejaron manifestantes y policía muertos, mientras que centenares de personas resultaron heridas, en choques con las fuerzas de seguridad. Apenas comenzaron los  disturbios inspiradas en la sublevación popular de Túnez las revueltas pueden llegar a incluir características religiosas muy fuertes.Se plantea si será el comienzo de una rebelión general contra las dictaduras del mundo árabe sostenidas por Occidente.

El grupo de militantes prodemocracia Movimiento del 6 de Abril, convoca a las protestas en todo el país. Los manifestantes pidieron en su página Facebook a los egipcios que se agrupen nuevamente en la gran plaza Tahrir de El Cairo, donde miles de personas manifestaron pidiendo la partida del presidente Hosni Mubarak, que está en el poder desde hace tres décadas.

“Todo el mundo debe ir a la plaza Tahrir para apoderarse de ella de nuevo”, escribió el grupo.

Los manifestantes gritaban consignas a favor de reformas económicas y políticas directamente inspiradas en la revuelta tunecina que sacó del poder al presidente Ben Alí.

Por su parte, el Ministerio del Interior anunció en una declaración que la policía no iba a tolerar ninguna

manifestación, ni marchas ni otras protestas, dejando entrever que las fuerzas de seguridad arremeterán contra los manifestantes en la primera señal de reunión pública.

La policía dispersa con gases lacrimógenos a unos quince mil manifestantes –diez mil en la plaza Tahrir según cifras oficiales – que protestaban en el centro de la capital. “¡Fuera Mubarak!”, “¡Túnez es la solución!”, corearon los manifestantes tanto en El Cairo como en Alejandría, la segunda ciudad del país, ante una masiva presencia policial.

También se señalaron numerosas manifestaciones similares en otras ciudades del interior, en particular en el delta del Nilo, en Ismailiya (Canal de Suez) o al norte del Sinaí. Según los especialistas, estas manifestaciones han sido las más importantes desde las revueltas de 1977 provocadas por una subida del pan. En la actualidad, en Egipto más del 40% de la población vive con menos de dos dólares diarios por persona.

Aunque la facción religiosa “Los Hermanos Musulmanes”, que tienen una gran capacidad de movilización, y el Wafd, primer partido de oposición laica, no se hayan asociado oficialmente a la jornada de protesta, dejaron libertad a sus jóvenes militantes para que participaran.

El disfraz de paternalismo y de no injerencia en los asuntos internos de otros países, suele permitir que algunos gobiernos de Europa y Estados Unidos acepten que en Medio Oriente y en el norte de África se instalen dictaduras que contengan a los inmigrantes ilegales y al extremismo religioso.

En tanto, la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, expresó que Estados Unidos tiene la impresión de que “el gobierno egipcio es estable”, pese a las protestas que piden la salida de Mubarak.

La revuelta de Túnez, que provocó la huida del dictador aliado de Francia, Ben Alí, destapó la doble moral de los distintos gobiernos franceses con sus excolonias, ya que no sólo se descubrieron negociados ilícitos entre empresas galas y el país norafricano, sino que además los constantes llamados a restablecer la democracia eran palabras vacías.

Un ejemplo reciente es el de la ministra de Relaciones Exteriores de Francia, Michèle Alliot-Marie, que llamó a la apertura democrática en Egipto, cuando pocos días atrás, precisamente, ella fue la que solicitó al Parlamento el envío de refuerzos militares en apoyo del dictador de Túnez,por su parte, lamentó las muertes mediante declaraciones recordando que la política francesa apunta a exhortar a “más democracia en todos los Estados”.

“Sólo puedo lamentar que haya habido muertos, dos entre los manifestantes y uno entre los policías”, indicó la ministra en declaraciones a la emisora francesa RTL. “Se debe poder manifestar sin que por ello haya violencia, y aún menos muertos”, agregó.

“No se trata para Francia de injerencia”, pero “nuestros principios son principios de respeto del estado de derecho,de no injerencia pero también de llamamiento a que haya siempre más democracia y más libertad en todos los Estados”, precisó la ministra.

Asimismo, el viceprimer ministro israelí Sylvan Shalom manifestó la esperanza de que los disturbios en Egipto no influyan en sus relaciones con Israel. “Todos esperamos que las autoridades egipcias sepan acordar la libertad y los derechos a sus ciudadanos, siguiendo por la buena senda y manteniendo las buenas relaciones establecidas con Israel desde hace más de 30 años”, afirmó Shalom a la radio pública.

El presidente vitalicio Mubarak, no sólo constituia un seguro para las inversiones occidentales, sino que además detenia el extremismo religioso, que en parte fue exacerbado por la censura y la represión de los diversos gobiernos aliados de Estados Unidos.

Mubarak era un ferviente detractor de Irán, apoyaba a Israel en múltiples cuestiones y mantienia el bloqueo a Gaza,dado que en esta porción de tierra palestina gobierna Hamas, aliada a sus opositores Hermanos Musulmanes egipcios.

Mubarak era antidemocrático, pero su gobierno represivo contiene la expansión del extremismo musulmán, lo que beneficia a su vecino Israel y a los inversores occidentales.

Antes de que los extremistas religiosos se hagan con el control del país, Occidente apostaría por Mohamed el Baradei, el ex titular de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA). Pero, cuando el Baradei tuvo que evaluar en 2002 si Irak disponía de armas de destrucción masiva, su conclusión fue negativa, por lo que fue expulsado del país para que luego se iniciara la invasión.

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, aseguró que la crisis que atraviesa Egipto será resuelta por el mismo pueblo y no con la intervención de grupos extranjeros, que mediante un “control remoto” quieren solucionar el conflicto.

Agregó que esta crisis Estados Unidos quiere resolverla a control remoto, pero “no se dan cuenta que esa crisis la van a resolver los pueblos, la va a resolver el pueblo egipcio, el pueblo tunecino, el pueblo jordano, todos esos pueblos, son los pueblos los que tienen que resolverla, por mucho que el presidente (Barack) Obama esté llamando al presidente egipcio”.

El mandatario centroamericano manifestó que la situación en el país africano tiene su origen en las estrategias de dominación que han practicado durante décadas las grandes potencias europeas y Estados Unidos (EE.UU.) en esa parte del mundo.

Indicó que los eventos en Egipto repercuten en la economía global, por un eventual incremento en el precio del petróleo.

“Esto tenemos nosotros que administrarlo con mucho cuidado, porque somos un país que no produce petróleo, que tenemos una cooperación muy cristiana, muy solidaria, muy socialista de parte del hermano pueblo venezolano”, destacó.

Agregó que ese proceso de cambio y solidaridad con los pueblos pobres impulsado por Venezuela , ha sido imitado por países latinoamericanos como Ecuador, Brasil, Argentina, Bolivia, Paraguay, Uruguay y en Nicaragua.

“Pero cuánta falta hace en estos momentos, por ejemplo en Egipto (…) es terrible lo que está aconteciendo en Egipto, en una zona altamente volátil, que ha estado bajo el control de los Estados Unidos, bajo el control de los europeos, con gobiernos que ellos han armado, con gobiernos que ellos han financiado”, señaló.

Recordó que el gobierno de Hosni Mubarak, habia recibido anualmente financiamiento por más de mil 300 millones de dólares  de Washington solamente para armamento.

“Si en lugar de entregar esos mil 300 millones para armas en Egipto, hubieran entregado 300 millones para armas y mil millones para combatir la pobreza, seguramente no estaría la gente en estos momentos protestando”.

Dijo que esas son formas de dominación que han establecido los europeos con sus ex colonias, pues Egipto estuvo bajo el dominio de Inglaterra

Las protestas populares en el mundo árabe se caracterizan por las contradicciones, no de los protagonistas, sino de los organismos regionales y gobiernos que tienen intereses directos sobre la estabilidad de Medio Oriente y Norte de África.

En la decimosexta conferencia de la Unión Africana se condenó la represión y la violencia en Egipto y se llamó a resolver el problema garantizando la paz y la democracia. Precisamente, en esa cumbre, horas después se nombró como presidente protémpore del organismo a Teodoro Obiang, el sangriento dictador de Guinea Ecuatorial, que gobierna a la ex colonia española desde 1979, pero que a partir de 2004 había caído en desgracia ante los ojos de Washington, que no dudaba en quitarle el poyo y dejarlo caer.

Sin embargo, en 2006 el descubrimiento de nuevos y voluminosos yacimientos de petróleo le abrió las puertas a varias compañías norteamericanas y a la española Repsol. A partir de ese momento, las persecuciones de los opositores, los asesinatos extrajudiciales y el enriquecimiento de la elite gobernante pasó a segundo plano para los gobiernos de Occidente.

Ciertamente, algo similar es lo que está ocurriendo en la olla a presión social en la que se ha convertido el mundo árabe aliado de Estados Unidos y Europa. Desde la creación del Estado de Israel, gran parte del nacionalismo árabe se alió a la Unión Soviética para contrarrestar el apoyo norteamericano que recibía el nuevo estado judío.

Sin embargo, luego de la Guerra de Yom Kipur en 1973, los países árabes cambiaron su estrategia, dado que no podían vencer a Israel. Jordania y Egipto firmaron la paz. Además, la alianza estratégica de Estados Unidos con los países del golfo pérsico ya había sido forjada tiempo atrás, para asegurarse el abastecimiento energético, ante el agotamiento de los pozos en Occidente.

La gran mayoría de los países árabes se alejaron de Moscú e ingresaron dentro de la órbita estadounidense. Recibieron apoyo financiero, armas para combatir a los disidentes y gestos políticos que toleraban la falta de democracia y libertad. Los petrodólares le aportaron a estos países un enorme ingreso, en general mal distribuido,pero el único factor de riesgo era el avance del extremismo religioso ante la invasión a Irak, que comenzó en 2003 y el silencio cómplice de los regímenes autoritarios árabes ante la situación palestina.

Sin embargo, y sobre todo a partir de 2008 se descuidó la situación social. Las inversiones extranjeras cayeron y la desocupación juvenil creció en Túnez hasta el 26%, en Egipto superó el 33%, mientras que en Yemen llegó al 49 por ciento.

La ira de los manifestantes no sigue una ideología ni una religión determinada. Pertenecen a diversas clases sociales y tienen claro que desean una mayor libertad y sobre todo la inclusión en el mercado laboral y el acceso a los servicios básicos.

La caída del gobierno de Túnez es un tema menor para Occidente, excepto por el efecto contagio, dado que la importancia estratégica del pequeño país norafricano es nimia comparada con la de Egipto. Este país es garante de las conversaciones palestino-israelíes, además de tener fronteras con Israel.

El gobierno de Mubarak conformaba uno de los más fervientes opositores al régimen iraní, apoya a Israel en el bloqueo de Gaza, mantiene a los religiosos de la numerosa agrupación de los Hermanos Musulmanes controlados, tiene un sistema de apertura de mercados que admite inversiones extranjeras de alta rentabilidad, y también cede el territorio para que la CIA pueda interrogar prisioneros afganos, iraquíes, y pakistaníes evitando hacerlo en Estados Unidos.

Pero uno de los factores más importantes es el Canal de Suez, por el que transita gran parte del comercio mundial,principalmente el petróleo del Golfo Pérsico.

No es casual que tanto la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton haya hecho un llamado a realizar una transición con Mubarak a la cabeza, dado que el dictador le daba seguridad a los intereses occidentales. La alianza militar de Estados Unidos con Egipto alcanza los 1.300 millones de dólares anuales.

Por su lado, Israel y Arabia Saudita llamaron a que Occidente sostenga al dictador, mientras que Europa  dudo entre establecer una condena tibia a la represión gubernamental o soltarle la mano directamente a Mubarak.

Si bien la revuelta egipcia no contiene importantes factores religiosos, la popularidad de los proscriptos Hermanos Musulmanes es amplia. Si la transición llegase a ser democrática y en unas elecciones libres triunfasen los religiosos, Israel se enfrentaría a un gobierno antioccidental y muy cercano a Hamas, que gobierna la Franja de Gaza.

Por eso, el gobierno de Israel utilizando un doble discurso suele acusar a varios países árabes de ser antidemocráticos, pero por otro lado pidió un apoyo explícito a Mubarak.

Existían tres posibles escenarios. El primero sería que los países occidentales pagaran un alto costo político y continúen apoyando financieramente al gobierno opresor, que iniciaría algunos cambios, para evitar que la crisis se propague hacia toda la región.

El segundo sería utilizar la figura de Mohamed ElBaradei o de algún otro personaje público sostenido por una alianza cívico-militar, que sea de la confianza occidental, a pesar de que el ex titular de la Agencia Internacional de Energía Atómica sostuvo hasta último momento que Irak no disponía de armas de destrucción masiva.

Pero, la tercera posibilidad, sería el temible vacío de poder, que podría ser aprovechado por los religiosos para formar un estado religioso al estilo de Hamas, que desestabilizaría el orden actual de Medio Oriente, con consecuencias impredecibles.

Incluso durante los años de crisis financiera global, su economía se mantuvo comparativamente fuerte, al

registrar un crecimiento de 4,7% en 2009 y 5% el año pasado.

De acuerdo con proyecciones, el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) este año iba a ser un muy

respetable 6%.

Hay abundante evidencia de la riqueza: complejos residenciales y comerciales modernos y una creciente clase media que irradia prosperidad.

La apertura del país hacia una economía de libre mercado y los cambios introducidos en la década de los ’90,tras una crisis financiera, sin duda beneficiaron a algunos sectores de la población y fomentaron la inversión extranjera.

Sin embargo, la revuelta popular que se habia extendido por varias ciudades ha expuesto las fallas en el modelo económico de Egipto.

Los problemas profundamente arraigados que pulularon por años sin mucho reconocimiento internacional salieron a la luz.

El aumento de la deuda (tanto nacional como personal), los altos precios de los alimentos y el incremento del desempleo amenazan con paralizar una de las historias de éxito económico de Medio Oriente.

El déficit de Egipto es de aproximadamente 8% del PIB, la inflación de los precios de los alimentos asciende a cerca de 17% (con la inflación general en el 10%) y los economistas ubican la tasa oficial de desempleo en alrededor del 25%.

Según el Banco Mundial (BM), cerca del 40% de la población vive por debajo de la línea de pobreza de US$2 al día.

Estas personas que dependen de subsidios para alimentos, combustible y otros productos que se prevé alcancen los US$17.400 millones este año.

La sostenibilidad del crecimiento de Egipto y el gasto dependerá de manera significativa de la confianza de los inversionistas extranjeros, de los visitantes que acuden a los complejos turísticos de Egipto y de las empresas que envían su carga por el estratégicamente importante Canal de Suez.

La reacción inmediata de las empresas extranjeras y de los inversionistas a la crisis ha sido la de correr a esconderse.

El precio del petróleo ha aumentado.

El crudo Brent ha superado los US$100 por barril bajo temores de que los disturbios podrían perturbar las entregas. Las acciones de las compañías aéreas y las agencias de viajes vinculadas a Egipto y a esa región han caído.

A los turistas se les ha recomendado o que abandonen el país o por lo menos eviten las grandes ciudades.

Los ingresos derivados del turismo fueron de unos US$11.600 millones en 2009 y, aunque las cifras definitivas para 2010 aún no están disponibles, el número de viajeros a Egipto aumentó un 21% en el primer semestre del año pasado.

Alrededor del 12% de la fuerza laboral trabaja en sectores relacionados con el turismo.

La temporada alta de viajes se extiende desde mediados de octubre a mayo, así que todavía puede haber muchos potenciales turistas que ahora han decidido dirigir su mirada a destinos alternativos.

Sin embargo, la industria turística del país se ha recuperado de golpes anteriores.

El asesinato de 58 turistas en Luxor en 1997 provocó una caída en el número de visitantes. Los ataques del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos y los ataques con bombas en destinos turísticos en el Sinaí de 2004 a 2006, produjeron caídas temporales en el número de turistas.

Sin embargo, la tendencia a largo plazo ha ido hacia arriba. En 2000 hubo alrededor de 5,5 millones de visitantes, lo que generó ingresos por el orden de los US$4.300 millones.

La crisis de Egipto pone en relieve que vivimos en un mundo interconectado económicamente, pero para encontrar evidencia de ello, no hay que ir más lejos del Canal de Suez.

Podría decirse que la principal preocupación entre los inversionistas extranjeros y las empresas es la amenaza para el canal, un enlace de 120 kilómetros entre el Mediterráneo, el Mar Rojo y el Golfo de Suez.

Aproximadamente el 1% de la producción mundial de petróleo pasa a través del canal, ya sea en buques o bien por oleoductos.

Unas 35.000 embarcaciones al año viajan a través del canal, convirtiéndose en una de las rutas de carga pesada más importantes en el mundo.

Su cierre obligaría a buques que se desplazan entre Asia y Europa a irse por el Cabo de Buena Esperanza, en África, lo que agrega unos 9.656 kilómetros al viaje.

Tom Bentz, analista del banco BNP Páribas, dijo que “hay cierto nerviosismo en torno a algunos suministros” y cree que “cualquier interrupción en el canal afectaría a Europa más que a Estados Unidos”.

El Canal de Suez representa uno de los principales ingresos de Egipto junto al turismo y a las exportaciones de petróleo y gas.

La Autoridad del Canal de Suez informó este mes que en 2010 los ingresos fueron de US$4.770 millones, una cifra que representa un alza de US$484 millones en comparación con 2009, gracias a la recuperación

económica global.

A pesar de la creencia entre los analistas que las autoridades egipcias harán frente a los intentos por tratar de interrumpir las operaciones del canal, las compañías navieras se mantienen cautelosas.

El grupo petrolero AP Moller-Maersk expresó que había suspendido sus operaciones en terminales portuarias y había cerrado sus oficinas de envío en Egipto.

La empresa, la más grande del mundo en el negocio de transporte de contenedores, señaló que los disturbios habían comenzado a afectar sus actividades comerciales y operacionales.

“Hoy, no hay operaciones en Egipto y las oficinas de Maersk Line, Safmarine y Damco están cerradas”, dice un comunicado.

La compañía, a través de una subsidiaria, posee el 55% de una terminal de contenedores en el canal. Sin embargo, un portavoz se negó a especular sobre el impacto de la revuelta en la operación del canal.

Una de las grandes incógnitas sobre los disturbios es si las protestas agravarán la crisis internacional de confianza o dispararán cambios que repararán el daño.

En un informe reciente, el Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió que el desempleo en Egipto, que el organismo estima se ubicó en 2,3 millones en 2008, llegará a 7,1 millones en 2020 bajo la tasa de crecimiento actual.

El FMI pronostica que sólo un crecimiento económico de 10% al año absorbería a la creciente población. Y eso sólo puede lograrse mediante una mayor inversión extranjera, dijo la organización.

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Robert Gates, describió las protestas en Túnez y Egipto como una manifestación espontánea de descontento a la que otros países de la región deben prestar atención.

Los países vecinos deben ahora tomar medidas para atender los reclamos políticos y económicos de sus pueblos, advirtió.

Gates también elogió el papel del ejército de Egipto durante las manifestaciones en ese país.

Según él, los militares egipcios se comportaron de manera ejemplar y mostraron una gran compostura.

La conexión a internet en Egipto,había sido interrumpida por el gobierno,los cuatro proveedores principales de internet del país habían cortado la conexión de forma simultánea como parte de los esfuerzos gubernamentales por evitar las manifestaciones pues estas estaban siendo convocadas via Twitter y Facebook.

El Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas de Egipto, al que el ex presidente Hosni Mubarak dio el poder luego de su renuncia,se comprometió a traspasar el mando a una autoridad civil que sea elegida democráticamente en unos comicios,asímismo sostuvo que respetará todos los tratados internacionales.

En un comunicado de organismo de seguridad emitido por la televisora estatal, los militares prometieron “traspasar pacíficamente el poder, en el marco de un sistema democrático, a una autoridad civil”.

“La república árabe de Egipto está comprometida con todas las obligaciones y tratados regionales e internacionales”, indica.

Entre estos acuerdos firmados entre Egipto y otras naciones se encuentra el tratado de paz de 1979 firmado con Israel.

Desde el pasado 25 de enero centenares de miles de personas se habían concentrado en varias ciudades de Egipto para exigir la renuncia de Mubarak.

Las protestas intentaron ser censuradas por diversos medios de comunicación nacionales y por autoridades gubernamentales, no obstante, la presión social no cesó hasta que Mubarak anunció su retiro.

Unas 300 personas perdieron la vida durante las revueltas populares que demandaban la renuncia de Mubarak, según cifras de la ONU.

”Voy a hacer lo que quiera que haga el pueblo de Egipto”, así definió su futuro papel, el líder opositor, Mohamed El Baradei, tras la renuncia del presidente , Hosni Mubarak. Insistió en que la transición política nacional debe realizarse en un periodo de un año.

“Mi papel en este momento es asegurarme, en este momento tan crítico,de que se cumplan las peticiones del pueblo. En los últimos años he esperado ver esto”, indicó.

“Voy a asegurarme de que estoy dando mis consejos voy a asegurarme de que se comparta el poder y voy a hacer todo lo posible para restaurar la estabilidad nacional”, prometió.

Al referirse a los próximos acontecimientos que experimentará su país, el también ex director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), señaló que “el periodo de transición debe durar un año y tendremos una reforma en la Constitución, un Gobierno de transición y un Consejo Presidencial, incluyendo al Ejército y los civiles”.

“La idea es que los civiles y el Ejército trabajen en conjunto por un año para alcanzar el punto que todos

queremos tener: unas elecciones presidenciales libres y justas”, agregó.

Argumentó que el tiempo estimado de transición no es mucho, si se toma en cuenta que “el pueblo egipcio ha esperado 30 años, creo que ahora estamos yendo en la dirección correcta. Los egipcios van a ver un cambio en su situación y van a ver que habrá respeto y dignidad”.

El Baradei aplaudió el esfuerzo de los ciudadanos que efectuaron protestas en exigencia de la renuncia de Mubarak.

“Ustedes han ganado sus libertades, han ganado ponerse al nivel del resto del mundo y Dios los bendiga”, fue el mensaje que El Baradei envió al pueblo.

El depuesto presidente egipcio Hosni Mubarak fue detenido preventivamente mientras se lo investiga por corrupción, abuso de poder y muerte de manifestantes durante el levantamiento popular que puso fin a sus casi 30 años en el poder, anunció el fiscal general de Egipto.

Con más de treinta jefes de Estado y de Gobierno, funcionarios de 90 países y un conjunto de grandes empresarios, asesores e influyentes periodistas e intelectuales del poder económico mundial tomaron parte del cónclave del Foro Económico Mundial, más conocido como el Foro de Davos, que desde 1971, regularmente, pasan revista a la situación mundial y pretenden fijar línea sobre las políticas a seguir.

En simultáneo al cónclave del poder, miles de manifestantes poblaron de resistencia las calles de varios países del norte de África y medio oriente, haciendo evidente el sufrimiento de los pueblos por el ejercicio del orden capitalista. La represión y muerte de decenas de manifestantes es la respuesta de los gobiernos. Aún fuera del temario, la rebelión popular se coló en las discusiones del poder económico mundial.

Unos 2.500 participantes se concentraron en Davos para discutir “Los enfoques comunes para la nueva

realidad”. Esa “nueva realidad” era pensada como superación de la crisis, ante los datos del crecimiento de la economía estadounidense (2,9% para el 2010, luego del -2,6 del 2009), pero en el mismo momento de la reunión estalló la rebelión popular en Túnez, Yemen y especialmente Egipto, país paradigmático para el mundo capitalista, especialmente EEUU que lo asiste con fondos por 1.500 millones de dólares anuales. Por ello adquirió otra relevancia en el cónclave de los poderosos, el análisis del aumento de los precios de los productos básicos, y el tema de la deuda soberana en alusión a la continuidad de la crisis mundial.

El tema del aumento de los alimentos es clave para pensar la revuelta en Egipto, gran importador de alimentos,especialmente de trigo. La hambruna es la reversa del alza de los precios y si estos estimulan nuevas burbujas de especulación, en paralelo no deben sorprender los impactos regresivos sobre buena parte de la población mundial. No es sorpresa la movilización popular cuando el hambre se instala en forma generalizada. Hambre y represión por un lado, y del otro suba del oro, las comodities, alimentos y los bonos para refugio de inversores interesados en la ganancia y no en los 1.020 millones de hambrientos según la FAO.

La crisis del “modelo productivo y de desarrollo” subsiste y es grave para pensar en términos de “nueva era”. La revuelta en los países árabes y el medio oriente da cuenta de situaciones que no siempre consideran los analistas del poder económico. Aludo al hartazgo de los pueblos a sus condiciones de vida, aunque no queden claras las alternativas económicas y políticas, generando por cierto un desafío para el pensamiento y la práctica por la emancipación.

Los levantamientos populares en Túnez y Egipto estuvieron omnipresentes en los debates del FSM. “Es

una coyuntura política que no se veía desde años. Son países del África, son naciones árabes…y lo que se vive allí tiene un impacto directo en todo el continente y en el mundo árabe”, explica el intelectual senegalés Demba Moussa Dembélé, director del Foro Africano de Alternativas y también miembro del Comité Africano de Organización.

“Muchos otros presidentes de Estados africanos hoy están temblando al ver lo que pasa allí. Y el mensaje es claro: los pueblos siempre tienen la última palabra”, enfatiza Moussa Dembélé. Quien no duda que lo que acaba de vivirse en Dakar, “significará un aporte directo a la consolidación de los movimientos sociales africanos”.

El Foro Social Mundial (FSM), que se celebró en Dakar, capital de Senegal, hizo un llamado en su declaración final para que los dias 20 de marzo de cada año se celebre el día mundial de solidaridad con la lucha de los pueblos árabes y africanos.

“Inspirados en las luchas de los pueblos de Túnez y Egipto llamamos a que el 20 de marzo sea un día mundial de solidaridad con el levantamiento del pueblo árabe y africano, que en sus conquistas contribuyen a las luchas de todos los pueblos: la resistencia del pueblo palestino y saharaui”, insta la declaración.

“Afirmamos nuestro apoyo y solidaridad activa a los pueblos de Túnez y Egipto y del mundo árabe que se levantan hoy para reivindicar una real democracia y construir poder popular. Con sus luchas, muestran el camino a otro mundo, libre de la opresión y de la explotación”, afirma el texto.

La clausura del XI FSM se convirtió en una gran celebración, tras conocerse la renuncia del presidente de Egipto, Hosni Mubarak. Además, de las revueltas populares en Túnez.

El documento llamó al mundo a apoyar a las naciones africanas que luchan por la democracia, como Costa de Marfil.

También reitera el rechazo al capitalismo, el respeto por la Madre Tierra, la defensa de la soberanía alimentaria y los derechos de la mujer, campesinos y migrantes.

La convocatoria respalda además “las movilizaciones europeas, asiáticas y africanas contra la deuda y el ajuste estructural y todos los procesos de cambio que se construyen en América Latina”.

El Foro también denunció las atribuciones que se toman las potencias imperiales para utilizar las bases militares “para fomentar conflictos, controlar y saquear los recursos naturales y promover iniciativas antidemocráticas”.

Una vez conocida la victoria del pueblo egipcio, los asistentes de la XI edición del FSM celebraron y se conocieron diversas reacciones.

“Hemos abierto el Foro Social Mundial de Dakar con un homenaje a la revolución tunecina para concluir con un homenaje a la revolución egipcia y esperemos que haya otras soluciones en el futuro”, exclamó el representante del Foro Social Africano, Tawfik Ben Abdallah.

“Aquí se está construyendo una nueva ciudadanía africana, pues el Foro ha hecho posible la mayor concentración de africanos gracias a las caravanas procedentes de países de África del norte, de África occidental y central”, añadió.

Ben Abdallah señaló que con los logros se demuestra que “es posible otro mundo”.

La caída de Mubarak “es sólo un paso en un largo camino para alcanzar las demandas de democracia”, sostuvo desde la tribuna para los discursos, el egipcio Mamduh Halashi, vicepresidente del Foro Mundial para una Alternativa.

Por su parte, el activista tunecino de derechos humanos, Abdel Jadil Beduin, gritó “viva la revolución en Túnez, en Egipto y en todo el mundo árabe”.

Ante el pedido popular para realizar reformas democráticas que comenzaron en Túnez y en Egipto, y que sobrevuelan Medio Oriente, se produjeron cambios en otros países del mundo árabe.

La lectura de algunos gobiernos árabes es que las presiones de Occidente para que se produjeran reformas en esta región convulsa han fortalecido a los islamistas y afectaron a los gobiernos laicos proestadounidenses.

En el actual contexto, las protestas para una apertura democrática en el mundo árabe parecen no tener fin. Aunque el gobierno de Irán lo analice como un camino hacia la islamización de Egipto y de la región y contra los gobiernos cercanos a Estados Unidos, las protestas alcanzan hasta el régimen sirio, aliado de Teherán.

En Irán, luego de las elecciones supuestamente fraudulentas de 2009, miles de personas se lanzaron a las calles para protestar contra el régimen islamista y pidieron una mayor apertura democrática. El movimiento fracasó porque la estructura del poder está muy consolidada.

Por ahora, los pedidos de reformas no responden a ninguna ideología determinada y además no está presente el factor religioso, lo que los torna imprevisibles, dado que ya han traspasado las fronteras de los gobiernos proocidentales y pueden trascender al mundo árabe y continuar por ejemplo por el país persa.

Miles de partidarios de la oposición se enfrentaron con las fuerzas de seguridad en el centro de la capital iraní, Teherán, durante la manifestación en solidaridad a los levantamientos en Egipto y Túnez,la policía había puesto al líder de la oposición, Mir Hossein Mousavi, bajo arresto domiciliario, de acuerdo con su sitio de internet.Se dijo que la medida tenía por objeto evitar que el ex primer ministro Mousavi asistiera a la marcha en Teherán, que había sido prohibida por las autoridades.

La carretera que conduce a la casa de Mousavi también fue bloqueada por camionetas de la policía.

Otro líder de la oposición, el ex presidente del parlamento y un clérigo Mehdi Karroubi, al parecer también se encuentra bajo arresto domiciliario de facto.

Ambos hombres disputaron la reelección del presidente Mahmoud Ahmadinejad en junio de 2009, cuyos

resultados a favor del mandatario provocaron las mayores protestas multitudinarias en Irán desde la

Revolución Islámica en 1979.

Se trata de la primera aparición importante de la disidencia desde que ocho personas murieran en Ashura en diciembre de 2009. Miles de partidarios de la oposición desafiaron la prohibición gubernamental y se reunieron en la Plaza Azadi de Teherán , cantando “Muerte a los dictadores”.

La policía antidisturbios y policías vestidos de civil respaldados por la élite de la Guardia Republicana utilizaron gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes, añade.

La policía también disparó pistolas marcadoras (paintball) a los manifestantes y golpearon a algunos con bastones.

Si bien el gobierno de Irán apoya oficialmente las protestas de Egipto, asegura que las manifestaciones en Irán son una “jugada política” de parte de los líderes de la oposición.

Antes de la manifestación, las autoridades intensificaron la seguridad en la capital, bloquearon el acceso a los sitios de internet y comenzaron a interferir los canales de noticias por satélite. Helicópteros de la policía también sobrevolaban la zona.

La secretaria de Estado de EE.UU, Hillary Clinton, elogió lo que denominó la valentía y las aspiraciones de los manifestantes y habló de “hipocresía” del gobierno iraní.

“Estamos en contra de la violencia y nos damos cuenta de que el gobierno iraní una vez más está utilizando sus fuerzas de seguridad y recurriendo a la violencia para impedir la libre expresión de las ideas de su propio pueblo”, dijo a reporteros en Washington.

“En segundo lugar, apoyamos los derechos humanos universales del pueblo iraní. Ellos merecen tener los mismos derechos que ellos vieron en Egipto y que forman parte de su propio patrimonio”.

“Y en tercer lugar, creemos que es necesario que haya un compromiso de abrir el sistema político de Irán, para escuchar las voces de la oposición y de la sociedad civil”, añadió.

El presidente turco, Abdullah Gul, quien realizaba una visita a Irán, advirtió que “cuando los líderes y jefes de los países no prestan atención a las demandas de sus naciones, la gente toma acciones”.

El Gobierno denuncia que la oposición de Irán es financiada por agencias estadounidenses para atentar contra la Revolución Islámica iraní.

Autoridades iraníes han denunciado que movimientos de oposición, entre ellos los que promovieron las violentas acciones de 2009,son financiadas por agencias estadounidenses como el Fondo Nacional para la Democracia, (NED, por su sigla en inglés) y la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por su sigla en inglés).

Además, otros factores que pueden surgir de las protestas son las tensiones étnicas y religiosas. Por ejemplo en el reino de Bahrein las autoridades son sunitas, mientras que la mayoría de la población es chiita, cuya participación política y económica es mucho menos significativa.

Por ahora, las revueltas continúan con sus reivindicaciones sociales, luego de que las clases medias árabes se hayan hundido tras años de opresión y sobre todo a partir de la crisis mundial que se inició en 2008.

Las manifestaciones en las que centenares de personas exigen cambios políticos, sociales y económicos a las autoridades han persistido en Argelia,sin embargo, las fuerzas policiales lograron controlar el orden público y los minoritarios grupos de manifestantes, pudieron pronunciar su demanda en pro de reformas

sociales.

El Gobierno de Argelia levantó el estado de emergencia que mantenía desde hace 19 años, tal como lo había prometido el presidente Abdelaziz Buteflika, de acuerdo a un decreto publicado en el diario oficial de ese país del norte de África.

“Queda derogado el decreto legislativo número 93-02 del 6 de febrero de 1993 sobre la prolongación del estado de urgencia instaurado por decreto presidencial número 92-44 del 9 de febrero de 1992”, reza el texto oficial .

El mencionado decreto dio a los militares poderes policiales y estableció la restricción de poderes políticos en el territorio argelino.Asimismo, la resolución impidió el desarrollo de los partidos políticos.

El mandatario indicó que su aplicación tenía que ser “inminente”.Aunque fue derogado después de casi dos décadas, el Ejército del país se mantendrá al frente de la lucha antiterrorista contra algunos grupos armados que aún permanecen en actividad, de acuerdo al Ejecutivo.

Un llamado a manifestar  contra la “monocracia, la corrupción y la tiranía” en Siria se lanzó en Facebook, una red que censuran las autoridades sirias.

Un grupo de Facebook, que reunió más de 7.800 miembros el martes por la mañana, lanzó un llamado a manifestar por “la Revolución siria 2011”. Invitó a los jóvenes sirios a manifestar tras las oraciones en las mezquitas,en “la primera jornada de la ira del pueblo sirio y de rebelión civil en todas las ciudades sirias”.

“Ustedes se parecen a los jóvenes de Túnez y Egipto. No queremos una revolución violenta, sino un levantamiento pacífico. Alcen la voz de manera pacífica y civilizada, pues expresar las opiniones está garantizado por la Constitución”, indicó el grupo en un comunicado publicado en el portal de internet.

“No estamos contra ti, sino contra la monocracia, la corrupción y la tiranía y el hecho de que tu familia y tus allegados hayan acaparado las riquezas”, agregó el texto en referencia al presidente sirio, Bashar al Asad.

El sitio Facebook es bloqueado por las autoridades sirias, pero los internautas, gracias a algunos programas, pueden evitar la censura.

Con una Siria expectante, el presidente Bachar el Asad no ha cedido ante la presión popular. Ante el Parlamento, el mandatario ha declarado hoy que “los conspiradores se han confundido de país” sin anunciar reformas concretas demandadas por los manifestantes, ni el levantamiento del estado de excepción, El presidente sirio ha dicho que está muy “apenado” por la violencia que ha vivido el país en los últimos días y ha asegurado que su deber es “proteger a los sirios”, informa Reuters. En un discurso interrumpido por los aplausos de sus seguidores, El Asad ha afirmado que “las protestas son obra de conspiradores”,cuyos instigadores pretenden crear “inestabilidad en Siria y en los países árabes”. Sin embargo, ha añadido que los disturbios son “un momento excepcional” que servirá para probar la “unidad nacional”.”Somos capaces de superarlo”, ha manifestado.

Ahora bien…¿se pueden manejar las redes sociales?,¿existen programas gubernamentales que ya los manejan en una guerra smart o soft?

El general David Petraeus ya ha dicho que la intención de las operaciones psicológicas es “contrarrestar la ideología y la propaganda extremistas”.

El Ejército estadounidense está desarrollando un software que le permitirá intervenir en secreto en los portales de las redes sociales utilizando máscaras falsas en la red para influir en las conversaciones de Internet y difundir propaganda pro estadounidense.

Una empresa californiana ha sido premiada con un contrato del Mando Central (Centcom, Central Command) de Estados Unidos, encargado de supervisar las operaciones militares estadounidenses en Oriente Próximo y Asia Central, para desarrollar lo que se califica como “un servicio de gestión de máscaras en la red” que permita a los militares estadounidenses controlar hasta diez identidades diferentes radicadas en cualquier lugar del mundo.

Algunos expertos en Internet han asemejado el proyecto a las tentativas de China de controlar y restringir la libertad de expresión en Internet. Los críticos se quejarán de que permitirá al Ejército estadounidense forjar un falso consenso en las conversaciones en la red, desplazar opiniones desfavorables o acallar comentarios o informaciones que no coincidan con sus fines.

El descubrimiento de que el Ejército estadounidense está desarrollando personalidades falsas en la red (conocidas entre los usuarios de redes sociales con el nombre de “sock puppets”, marionetas hechas con un simple calcetín) también podría animar a imitarlo a otros gobiernos, empresas privadas u organizaciones no gubernamentales.

El contrato de Centcom establece que cada máscara falsa en la red debe contar con unos antecedentes, una historia y unos detalles de refuerzo verosímiles y convincentes, y que hasta un máximo de cincuenta empleados radicados en Estados Unidos deben ser capaces de accionar y manejar estas falsas identidades desde sus terminales “sin temor a ser descubiertos por adversarios que utilicen tecnología sofisticada”.

El portavoz del Centcom, el comandante Bill Speaks declaró lo siguiente: “La tecnología da soporte a actividades secretas de gestión de blogs en páginas web de otras lenguas con el fin de que el Centcom contrarreste la propaganda enemiga y extremista violenta fuera de Estados Unidos”.

Dijo que ninguna de las intervenciones se realizaría en inglés, pues sería ilícito “dirigirse a público estadounidense” con semejante tecnología y cualquier utilización de redes sociales en lengua inglesa por parte de Centcom siempre ha estado identificada con claridad. Entre las lenguas en las que se realizarán las intervenciones figuran el árabe, el farsi, el urdu y el pasto.

El Centcom señaló que no se ha fijado como blanco ninguna página web localizada en Estados Unidos, ni en inglés ni en ninguna otra lengua, y comentó expresamente que no se planteaban intervenir en Facebook ni en Twitter.

Una vez desarrollado, el software permitiría que el personal militar estadounidense, trabajando veinticuatro horas al día en un único lugar, responda a conversaciones que se desarrollen en la red con una serie de mensajes, entradas de blogs , apuntes de chats y otras intervenciones coordinadas. Los detalles del contrato hacen pensar que ese lugar sería la base aérea MacDill,cerca de Tampa, sede del Mando de Operaciones Especiales estadounidense (US Special Operations Command).

El contrato de Centcom requiere que cada controlador cuente con un «servidor privado virtual» ubicado en Estados Unidos y que otros parezcan estar fuera de Estados Unidos para dar la impresión de que las personalidades falsas son personas reales que se encuentran en distintos lugares del mundo.

También requiere “mezclas de tráfico” que combinen la utilización de Internet que hacen los controladores de las máscaras con la que hacen las personas ajenas al Centcom, de tal modo que ofrezca “una tapadera excelente y sea imposible desenmascararla”.

Se cree que el contrato de máscaras múltiples ha sido otorgado en el marco de un programa denominado “Operación Voz Fiable” (OEV, Operation Earnest Voice), que se desarrolló por primera vez en Iraq como arma de guerra psicológica contra la presencia en la red de partidarios de al-Qaida y otras fuerzas alineadas contra la coalición. Desde entonces, se dice que la OEV se ha ampliado hasta convertirse en un programa de 200 millones de dólares y se cree que se ha utilizado contra yihadistas en Pakistán, Afganistán y Oriente Próximo.

Los mandos estadounidenses más veteranos ven en la OEV un programa esencial contra el terrorismo y la radicalización. En testimonio prestado el años pasado ante el comité de servicios armados del Senado estadounidense, el general David Petraeus, entonces comandante del Centcom, describió la operación como un intento de “contrarrestar la ideología y la propaganda extremistas y de garantizar que en la región se oyen voces creíbles”. Dijo que el objetivo del Ejército estadounidense era ser “el primero con la verdad”.

El sucesor de Petraeus, el general James Mattis, informó al mismo comité que la OEV “sustenta todas las actividades encaminadas a deteriorar la narración del enemigo, incluyendo la participación en Internet y otras posibilidades de distribución de un producto a través de Internet”.

El Centcom ha confirmado que el contrato de 2,76 millones de dólares ha sido otorgado a Ntrepid,una empresa recién constituida y registrada en Los Ángeles. No iba a revelar si el proyecto de personalidades múltiples ya está en funcionamiento, ni va a comentar ningún otro programa complementario.

En Ntrepid no había nadie que pudiera realizar declaraciones.

En su testimonio ante el comité del Senado, el general Mattis declaró: “la OEV pretende bloquear el reclutamiento y entrenamiento de terroristas suicidas, impedir la existencia de refugios para nuestros adversarios y contrarrestar la ideología y la propaganda extremistas”. Añadió que el Centcom estaba trabajando con “nuestros socios de la coalición” para desarrollar técnicas y tácticas nuevas susceptibles de ser utilizadas por Estados Unidos para “contraatacar al enemigo en el ámbito del ciberespacio”.

Según un informe del inspector general del Departamento de Defensa estadounidense de Iraq, la OEV estaba gestionada por las fuerzas multinacionales, y no por el Centcom.

A la pregunta de si hay personal militar británico que haya estado implicado en la OEV, el Ministro de Defensa británico declaró que no había “ninguna prueba”. El ministro se negó a decir si había participado en el desarrollo de programas de gestión de máscaras diciendo “no realizamos declaraciones sobre actuaciones en el ciberespacio”.

El año pasado se debatió sobre la OEV en una reunión de especialistas en guerra electrónica celebrada en Washington DC, donde un oficial veterano del Centcom informó a los delegados de que su finalidad era “transmitir mensajes fundamentales y contrarrestar la propaganda de nuestros enemigos”.

La gestión de máscaras por parte del Ejército de Estados Unidos encontraría obstáculos legales si se utilizara contra ciudadanos estadounidenses, ya que algunas personas dedicadas a utilizar sock puppets han tenido que hacer frente a un juicio.

¿Entonces…se estará utilizando en Siria esta táctica?.

A medida que pasan los días, las protestas se expanden por cada vez más ciudades del país. Desde el gobierno sirio se afirma la liberación de opositores detenidos, sin embargo organizaciones de derechos humanos aseguran que hay cientos de personas aún en las cárceles y denuncian la brutal represión del régimen. En la red social Facebook continúan las convocatorias a marchas y los reclamos de cambio.

Estos actos violentos se producen después de que las autoridades se comprometieran a liberar a presos políticos, a tomar iniciativas contra la corrupción y a eliminar el estado de emergencia instaurado en 1963.

En esta atmósfera de cierta apertura, “las autoridades liberaron a 260 detenidos, en gran mayoría islamistas, pero también 14 kurdos”, según confirmó Abdel Karim Rihaui, presidente de la Liga Siria de Defensa de los Derechos Humanos en Damasco, que reclamó la puesta en excarcelación “del resto de presos políticos aún detenidos”.

Por su parte, el director del Observatorio Sirio de Derechos Humanos basado en Londres, Rami Abdelrahman, explicó que “los detenidos fueron liberados de la prisión de Sednaya”, a 30 km al norte de Damasco. Según este activista,”varios cientos de prisioneros políticos” están aún encarcelados, una parte de ellos en Sednaya, una prisión que cuenta con 10.000 internos.

El régimen reprimió, a veces de manera sangrienta, a los islamistas que protestaban contra su poder y arrestó a numerosos militantes kurdos que reclamaban derechos para esta población.

Por otra parte, Bussaina Shaaban, consejera del presidente sirio, ante la prensa, a “algunos refugiados palestinos del campo de Ramel”, cerca de Latakia, de haber querido crear una discordia religiosa al disparar contra las fuerzas de seguridad y los manifestantes, para incrementar la tensión entre ellos.

Por su parte, el secretario general del Frente Popular para la Liberación de Palestina-Comando General desmintió “toda implicación de palestinos del campo de Ramel en los acontecimientos “.

Las marchas de protestas, los incidentes y las muertes provocadas por la represión están siendo seguidas de cerca por los países occidentales y las Naciones Unidas, quienes le pidieron al gobierno del presidente Asad, en el poder desde el año 2000, que detenga la ofensiva contra los opositores y que cumpla con las promesas de apertura democrática.

El anuncio de la posible anulación del estado de emergencia, las medidas anticorrupción,liberaciones de opositores y alzas salariales a los funcionarios, no parece haber calmado la protesta popular contra el régimen autoritario que rige en el país desde hace 40 años.

La agencia oficial Sana anunció que fue decisión del presidente Bashar al Asad aumentar inmediatamente los salarios. La pobreza afecta al 14% de los 22 millones de sirios, según el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). El desempleo golpea al 20% de la población activa, según expertos económicos independientes. El gobierno había informado en los últimos meses su intención de invertir 14.000 millones de dólares en el desarrollo humano dentro del plan quinquenal (2011-2015).

Estados Unidos repudió “la represión brutal” de las manifestaciones en Siria, la muerte de civiles y las detenciones de defensores de los derechos humanos, además de exhortar al gobierno a “respetar los derechos de su pueblo”,según un comunicado del portavoz de la Casa Blanca. A estas protestas y condenas se sumó el gobierno del presidente Sarkozy por medio de un comunicado la Unión Europea. Al igual que en Egipto y Túnez, las redes sociales en Siria fueron la chispa que encendió el comienzo de las manifestaciones, en este caso, a través de Facebook.

El presidente de Yemen, Alí Abdalá Saleh, en el poder desde hace 32 años, anunció que no se presentará a la reelección e hizo otras concesiones a la oposición, tras manifestaciones inspiradas por las protestas populares en Túnez y Egipto.

El mandatario propuso formar un “gobierno de unidad nacional”, indicó que aplazará las elecciones legislativas muy cuestionadas por la oposición, y que quiere que antes de los comicios se realicen reformas políticas. “No habrá gobierno hereditario ni presidencia vitalicia”, dijo Saleh, cuyo actual mandato culmina en 2013, durante una reunión extraordinaria del Parlamento, en momentos en que la oposición preparaba manifestaciones para un nuevo “día de la ira”.Los diputados tenían previsto examinar  un proyecto de reforma constitucional que hubiese permitido transformar a Saleh en presidente vitalicio. Una enmienda preveía la supresión de la limitación a dos del número de mandatos consecutivos permitidos al presidente. Además, la oposición pensaba que Saleh tenía planeado transferir el poder a su hijo Ahmad, quien dirige la guardia republicana, una unidad muy selecta de las fuerzas armadas yemeníes.

Saleh, quien fue reelecto por siete años en 2006, también instó a los partidos opositores, congregados en el “Foro Común”, a “interrumpir las manifestaciones callejeras” y reanudar el diálogo sobre las reformas políticas,interrumpido cuando las autoridades optaron por organizar las elecciones legislativas .

Sin embargo, el vocero de la oposición Mohammed al-Sabri rechazó la apelación para un diálogo y expresó dudas sobre la promesa de Saleh de no postularse a una reelección. Al-Sabri afirmó que Saleh hizo una promesa similar en el 2006, pero la incumplió, se postuló nuevamente y fue reelecto.

Miles de yemeníes inspirados por las protestas populares en Túnez y Egipto salieron a la calle  para pedir la renuncia de Saleh, en el poder desde 1978, tras convalidar su mandato por sufragio universal en 1999 y ser reelecto en 2006.

Aunque Estados Unidos y Arabia Saudita hayan protegido a la dictadura de Yemen, las masivas deserciones de altos mandos del Ejército, diplomáticos y legisladores dejan prácticamente aislado al presidente Saleh. Las amenazas sostenidas por Occidente y por el gobierno de Yemen de que la presencia de células de Al Qaeda, las rebeliones chiitas y el separatismo presente en el sur pueden ser controladas por Saleh pueden llegar a ser puestas a prueba. El riesgo de una guerra civil existe y esa   posibilidad ante las divisiones sociales, si el gobierno de transición no logra controlar el país.

Aunque, como en la mayoría de los países, en el país árabe más pobre el origen del descontento popular es la solicitud de una mayor apertura democrática y un pedido de mejora de la calidad de vida. La mitad de los 24 millones de yemenitas vive con menos de dos dólares al día, mientras que la desocupación supera el 35%.

Más allá de la retórica alarmista de Saleh, es cierto que Yemen es un caldo de cultivo para células terroristas de Al Qaeda. Quizás la amenaza haya sido exacerbada por Washington, pero existen motivos para que parte de la población se una al extremismo.

Uno de ellos es la pobreza del país y el otro es el constante flujo de migrantes somalíes, muchos de los cuáles luchaban dentro de la milicia Al Shabab y que fueron bombardeados por Estados Unidos en 2007 y 2008. Éstos cruzaron el golfo de Adén y se establecieron en Yemen, desde donde supuestamente prepararon operaciones terroristas contra un avión comercial estadounidense en Detroit en la Navidad de 2009 y el sofisticado envío de paquetes con explosivos químicos hacia Europa y Estados Unidos durante el año pasado.

Por otro lado, el 40% de la población es chiita y una parte de esta comunidad que se encuentra al norte, en el límite con Arabia Saudita, reclama una mayor autonomía. El gobierno real saudí reaccionó en 2009 bombardeando campamentos de los rebeldes chiitas, mientras que Saleh recibió de Washington armas y dinero para combatir a los chiitas del norte, a un grupo secesionista del sur y para aplastar a las presuntas células de Al Qaeda en las zonas tribales. Pero es difícil que la ideología de la red de Bin Laden prospere en Yemen, dado que la mayoría de los pobladores son sunitas de la rama Shafi’i. Al Qaeda rechaza muchas de estas ideas religiosas y se identifica más con el Salafismo, que promueve la casa real saudí.

Asimismo, aunque en este momento de crisis no fue mencionado, en 2009, ante el levantamiento chiita, Arabia Saudita y Yemen acusaron a Irán de financiar la rebelión, pero los cables de WikiLeaks recientemente publicados demuestran que la embajada norteamericana en Yemen no encontró indicios de la presencia iraní en esa revuelta.

No caben dudas de que el gobierno de Yemen cuenta con el imprescindible apoyo estadounidense y saudita, pero eso no quita que no lo dejen caer como ocurrió con su aliado Mubarak. La doble moral en gestionar las crisis de Yemen y de Libia por parte de Washington y sus socios europeos se demuestra en los discursos y en las acciones de importantes personalidades.

Tanto el secretario de Defensa norteamericano Robert Gates, como el secretario general de la ONU Ban Ki-Moon repudiaron la violencia del gobierno de Yemen contra los manifestantes, pero no promovieron una acción armada como hicieron con Libia, siendo que la situación tiene puntos en común, como por ejemplo los disparos contra civiles desarmados y la desprotección de las comunidades minoritarias.

Más allá de ser un aliado antiterrorista de Estados unidos, Yemen dispone de reservas petroleras y además está situado estratégicamente frente a Somalía y a la entrada del Mar Rojo, por el que transita gran parte del comercio mundial y el 40% del petróleo que fluye desde el Golfo Pérsico.

Al igual que en Bahrein, el gobierno de Yemen solicitó nuevamente la intervención armada de Arabia Saudita. Sin embargo, la situación de la monarquía de Bahrein no es comparable a la de Yemen, ya que los chiitas son una mayoría en la isla de las perlas y están ligados estrechamente a sus pares que viven en Arabia Saudita, que constituyen un 15% de la población y son vistos como una amenaza por la casa real.

No obstante, el alto grado de armamentismo doméstico presente entre la población, sumado al desconocimiento de cualquier autoridad por parte de las tribus en el este, presentan un peligro de que se inicie una guerra civil, en caso de que un gobierno de transición no logre unir a los diversos sectores del país.

En Bahréin, las reformas de cara a la galería parecen haber tocado a su fin. Tan solo semanas después de haber concedido la amnistía general a todos sus presos políticos, el Gobierno de Manama demostró, de nuevo, su exiguo proceso de cambio con la detención de seis líderes opositores. Entre ellos, Hassan Mushaima, dirigente del partido chií Haq, quien regresó recientemente al país del Golfo para liderar las protestas contra la monarquía, tras más de un año de exilio voluntario en Londres.

Mushaima, de 62 años, representa la línea más beligerante de la oposición y ya fue protagonista de la intifada de 1994 que provocó la muerte de al menos 40 disidentes. A su vez, en 2008, la casa real de los

Jalifa acusó a su partido de haber recibido, presuntamente, apoyo logístico y militar por parte del Gobierno sirio para realizar un atentado a gran escala en Bahréin.

Pero la detención del líder del «movimiento Haq» no es la única medida de excepción promulgada tras la

muerte de al menos seis personas en el desalojo forzoso, el pasado martes, de la plaza de la Perla de Manama, epicentro urbano de las protestas que exigen la salida de la monarquía de los Jalifa.

Es preocupante la escalada bélica de la región gracias, sobre todo, al envío de Arabia Saudí de un contingente miliar formado por cerca de un millar de soldados, así como de 500 policías de Emiratos Árabes Unidos. Todos ellos, encaminados a frenar las manifestaciones callejeras de la mayoritaria población chií de Bahréin (cercana al 70%).

Mientras, y a la espera de acontecimientos, se encuentra el régimen de Irán, quien históricamente califica a este reino del Golfo de su “decimocuarta provincia”.

Apenas iniciarse este 2011, la mayor parte del mundo no duda que estamos totalmente inmersos en un proceso de proporciones histórica viendo al mundos post-1945 derrumbarse, con Estados Unidos a la cabeza, mientras que la comunidad internacional se desarticula cada día un poco más, así como también el tejido social y económico de la inmensa mayoría de los países la comparación de los acontecimientos que afectan al mundo árabe con la Caída del Muro de Berlín.

Entonces, si también es un “ muro “ lo que está visiblemente se está cayendo en el mundo árabe, para tener la esperanza de anticipar los acontecimientos que siguen es esencial poder responder a estas preguntas: ¿ quién lo construyó? y ¿Con que fin? Las respuestas no son tan difíciles para quién mira la actualidad sin anteojeras ideológicas:. este “muro “ ha sido construido por cada uno de los dictadores (o regímenes)árabes de la región con el fin de asegurarse el mantenimiento del monopolio del poder y de las riquezas del país, evitando toda posibilidad de desafío a su partido único o a su legitimidad dinástica (en los reinos). En este sentido, hay muy poca diferencia entre las camarillas en el poder en los países árabes y las que dirigían los países comunistas, este muro se integraba en un dispositivo más general implementado por Washington para preservar su acceso preferencial (en USD) a los recursos petroleros de la región y resguardar los intereses de Israel. La integración con el dispositivo de defensa de Estados Unidos, impulsada por el aparato militar y de seguridad de estos países (salvo Siria y Libia), que asegura (que tenga) un firme apoyo estadounidense, le permite (secretamente) a los dirigentes árabes implicados gozar de prebendas en todo género sin riesgo de cuestionamientos por fuerzas interiores o exteriores.

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