Programa Artemisa, operativo retorno a la Luna

Programa Artemisa, operativo retorno a la Luna

 


Con el reciente éxito de China en el lado oculto de nuestro satélite natural, la incorporación de nuevos jugadores en la exploración como India e Israel; se revitalizó la carrera lunar. La Agencia Espacial Europea propone dentro de un ámbito de cooperación el concepto de una “aldea lunar” internacional que podría ser realidad en el 2050 aproximadamente. Rusia también manifestó poseer planes de enviar astronautas a la Luna para 2030, aunque los costos del programa crean incertidumbre si podrán realizarlo.

Con este panorama Estados Unidos, luego de décadas idas y venidas entre los distintos presidentes y congresistas; el vicepresidente Mike Pence anunció en febrero la meta de volver a poner a los estadounidenses en la Luna para 2024.

Como antecedentes inmediatos en diciembre de 2017, el presidente Donald Trump firmó la orden presidencial para solicitar a la NASA hacer todo lo posible para volver a la Luna en una misión tripulada, e incluso montar una base que ayudaría con la explotación de minerales y tareas de investigación.

Sin embargo, la NASA no estaba muy de acuerdo con lo que decía el presidente, ya que mientras Trump pedía que la NASA volviera a la Luna, la agencia cancelaba o retrasaba proyectos bajo el argumento de que no tenían suficiente presupuesto, de hecho, la estimaciones apuntaban a que la NASA requiere al menos 135.000 millones de dólares para llevar a cabo esta misión, casi imposible.

“La NASA está muy motivada”, comentó en una entrevista Jim Bridenstine, ex congresista de Oklahoma y piloto de la Marina elegido por el presidente estadounidense, Donald Trump, para ser el administrador de la agencia. “Ahora tenemos un rumbo muy claro”. Señala además que, ahora, una de las primeras razones para acelerar un regreso a la Luna es reducir las posibilidades de que los políticos vuelvan a cambiar de opinión. Habría un alunizaje en 2024 cerca del final del segundo periodo de la presidencia de Trump, si este ganara la reelección el próximo año. Para Estados Unidos y la NASA, la Luna es una escala evidente en el camino a Marte.

La NASA ha denominado Artemisa al nuevo programa de exploración, como la hermana de Apolo en la mitología griega.

Bridenstine, junto con otros funcionarios de la NASA, ha dicho en varias ocasiones que Artemisa llevará a la Luna a “la primera mujer y al siguiente hombre”. Esto también sirvió para lanzar la nueva campaña #Moon2024 bajo el lema “Vamos a ir”.

Bridenstine, mencionó: “Resulta que Apollo tenía una hermana gemela, Artemis. Resulta que es la diosa de la Luna. Nuestra oficina de astronautas es muy diversa y altamente calificada. Creo que es muy hermoso que 50 años después de Apollo, el programa Artemis lleve al próximo hombre y a la primera mujer a la Luna. Tengo una hija de 11 años, y quiero que pueda verse a sí misma de la misma manera que se ve nuestro actual y diverso cuerpo de astronautas”.

También hay que señalar que en la mitología griega Artemis también era la diosa de la caza, y su fiel compañero de caza se llamaba Orión, como se llamará la cápsula lunar de la NASA.

 

La NASA ha solicitado 1600 millones de dólares más para el año fiscal de 2020, y Bridenstine le dijo algunos medios de prensa que el calendario acelerado podría tener un costo total de 20.000 a 30.000 millones de dólares, lo que pone en alerta a otros programas de la NASA que sus fondos puedan ser desviados para pagar el proyecto Artemisa. Según explicó Bridenstine, estos 1.600 millones adicionales al presupuesto de 2020 servirán como “pago inicial” para desarrollar el sistema de alunizaje para el lander que llevará a los astronautas; para concluir la fabricación del cohete SLS y la cápsula Orión; y el desarrollo de nuevas tecnológicas de exploración, que servirán para la exploración robótica de las regiones polares lunares.

Bridenstine ha afirmado que quizás el costo sea menor a los estimado, “Creo que podría ser bastante menos de 20.000 millones de dólares”, comentó. “Digo eso porque muchos de nuestros socios comerciales están dispuestos a invertir su dinero en esto”.

Sin el apoyo de los republicanos y los demócratas, el programa de la Luna podría volver a tropezar, señaló.

El presupuesto anual total de la Nasa es actualmente de unos 21.500 millones de dólares, de los cuales 4.500 millones se gastan en el año fiscal 2019 (que termina en septiembre) en el mega cohete SLS, el vehículo Orión y en el desarrollo de la futura estación en órbita lunar, tres elementos indispensables para el regreso de Estados Unidos a la Luna.

Si bien se mencionó la cifra de 8.000 millones de dólares adicionales por año, él respondió que este monto estaba “muy por encima de lo que se está considerando dentro de la agencia”.

El responsable de la agencia espacial no especificó cuánto costará la misión en su totalidad. “Me gustaría mucho responderte eso”, dijo al ser preguntado Bridenstine, quien ahora deberá convencer al Congreso de aprobar los fondos solicitados.

“Bajo mi administración vamos a restaurar la grandeza de la Nasa y volveremos a la Luna, iremos a Marte. Estoy actualizando mi presupuesto para incluir 1.600 millones de dólares adicionales para que podamos regresar al espacio a lo grande”, señaló el presidente Trump en un discurso. 

 

Obviamente varias empresas e importantes actores van tras los contratos jugosos para proveer naves, componentes, instrumentos y experimentos en la superficie selenita. Blue Origin, la empresa de cohetes creada por Jeff Bezos, fundador y director ejecutivo de Amazon, está desarrollando un módulo de aterrizaje grande que espera vender a la NASA para llevar cargamento y astronautas a la superficie de la Luna.

Blue Origin presentó ‘Blue Moon’, parte de su iniciativa con la que la empresa de Jeff Bezos quiere ir a la Luna para “salvar a la humanidad”. Durante esta presentación, Bezos fue claro y se ofreció a ayudar a la NASA para cumplir su objetivo de llegar a la Luna en 2024. Hasta el momento no se sabe si la NASA le tomará la palabra y usará algo de Blue Origin para Artemis. Lo que Bezos dejó en claro es su objetivo: crear una base permanente en la superficie lunar.

Vehículo Blue Moon

“Nos estamos quedando sin energía en la Tierra. Es momento de volver a la Luna. Esta vez para quedarnos ahí”. Con estas contundentes frases es como abrió la conferencia de Blue Origin donde presentó algunos de los planes de su compañía espacial, donde ya contempla viajar a la Luna para crear comunidades espaciales.

Se dieron a conocer algunos detalles del aspecto que tendrá tanto el lander como el rover, así como algunas de sus especificaciones y detalles.

El módulo lunar fue bautizado como ‘Blue Moon’, un proyecto que, según Bezos, lleva tres años en desarrollo y que será alimentado por hidrógeno líquido. Según explicó, este lander contará con un sistema que le permitirá navegar en el espacio, así como conexión internet gigabit vía láser para estar en contacto con la Tierra.

Blue Moon podrá llevar un rover en su interior, así como microsatélites para ser desplegados en la órbita lunar como parte de futuras misiones. El módulo se apoyará en un sensor LIDAR que servirá para mapear la superficie lunar, esto con el objetivo de poder elegir el mejor lugar de aterrizaje. Bezos explicó que el lander utilizará los actuales mapas de la superficie de la luna, lo que permitirá determinar qué zonas son ideales para explorar.

El lander contará con un tren de aterrizaje que se puede ajustar bajo una configuración ascendente, lo que le permitirá aterrizar en pendientes de hasta 15 grados. Será capaz de transportar entre 3,6 y 6,5 toneladas métricas de carga útil, que servirán para recoger muestras de la Luna, así como para llevar suministros a las bases lunares y futuras comunidades espaciales.

Por otro lado tenemos el caso de Elon Musk con SpaceX, quien ya probó que el Falcon Heavy puede ser una opción viable para ir a la Luna, con su proyecto #DearMoon.Hace tiempo que SpaceX presentó su Dragon v2(Crew Dragon, como la llaman en la empresa de Musk), una cápsula con capacidad para siete astronautas.

Otro probable proveedor para una estación espacial expreso lo siguiente “El objetivo del Portal es como una estación de paso a la superficie lunar y para avanzar a Marte”, dijo Pete McGrath, director de ventas globales y mercadotecnia para la división de exploración espacial de Boeing.

Shannon, quien trabajó en la NASA, es el arquitecto de esta estación. Para ello, analizó los diseños creados por la agencia espacial en las últimas décadas.

“Portal te da un lugar para que las tripulaciones se preparen a descender a la superficie (lunar). Te da la oportunidad de controlar vehículos en la superficie de forma remota”, aseguró.

También podría actuar como un lugar seguro en caso de que algo saliera mal durante una misión.

Dado que la estación estaría orbitando la Luna, la NASA pasaría a tener la habilidad de alunizar donde quisiese.

No obstante, la estación Portal no estará lista para la misión de 2024 y para algunos aún es controversial.

“Si tu único objetivo fuese aterrizar en el Polo Sur de la Luna, no estoy seguro de que Portal sea esencial”, dijo Logsdon.

“Pero el plan (de la NASA) marca el objetivo de hacer un aterrizaje inicial en 2024 y tener un programa sostenible para 2028, yendo primero a la Luna y luego a Marte. Si vas a atenerte a ese programa, entonces Portal es un elemento importante”.

Ahora habrá que esperar si la NASA busca apoyarse en las compañías privadas o sigue por su cuenta. Esto apenas está comenzando.

Vista de los modelos

La primer misión del Programa Artemisa será una prueba sin tripulación del Sistema de Lanzamiento Espacial, un potente cohete que ya se está desarrollando. Está programada para finales de 2020.El segundo vuelo ya seria tripulado, previsto en 2022 orbitaría la Luna pero no alunizaría.

En el tercer vuelo, en 2024, los astronautas primero viajarían a Gateway, un puesto de avanzada que orbita alrededor de la Luna, y de ahí tomarían otra nave espacial a la superficie lunar para descender en un punto cercano al polo sur. Eso sería lo inmediato.

Fechas previstas de las misiones

Misión Destino Mercancía Cohete Año Descripción
EM-1 / Artemisa 1 Órbita lunar 13 satelites SLS Block 1 2020 – 2021 La nave Orión no tripulada Artemisa 1, seguirá una trayectoria de retorno libre alrededor de la Luna. El SLS lanzará además hasta trece satélites de pequeño tamaño rumbo a la Luna.
EM-2 / Artemisa 2 Órbita Lunar Orión SLS Block 1 2022 Será la primera misión tripulada de la cápsula Orión, que llevará (probablemente) a cuatro astronautas en una trayectoria de retorno libre. Será una misión de prueba parecida a la realizada en 1968 en el marco programa Apolo (Apolo 8)
? Órbita lunar Módulo PPE Falcon 9 o Atlas V 2022 Un cohete comercial lanzará el módulo PPE a la órbita lunar, será el primer módulo de la estación Gateway.
? Órbita Lunar Módulo MiniHab “cohete comercial” 2023 El módulo MiniHab se unirá al módulo PPE. Permitirá el acoplo de la cápsula Orión.
? Órbita Lunar Módulo de descenso “cohete comercial” 2024 Tres lanzamientos para llevar el módulo de Descenso dividido en tres partes. Servirá a futuros astronautas para posarse en la superficie lunar.
EM-3 / Artemisa 3 Órbita lunar

Superficie lunar

Orión, materiales logísticos SLS Block 1B 2024 Tres astronautas viajarán hasta Gateway, allí se acoplarán a la estación y subirán al módulo de descenso que les llevará a la superficie de la Luna. Habrá 2 astronautas.
? Órbita Lunar Módulo ? 2025 Lanzamiento de 3 módulos de la estación
? Órbita Lunar Módulo ? 2025 Lanzamiento de 3 módulos de la estación
? Órbita Lunar Módulo ? 2025 Lanzamiento de un módulo de la estación
EM-4 / Artemisa 4 Órbita lunar

Superficie lunar

Orión SLS Block 1B + módulo 2025 Similar a la misión E

 

Etapas del Programa Artemisa

Para poner un astronauta en la Luna en 2024 tienen que llevarse a cabo varias misiones tripuladas y no tripuladas en tan solo cinco años. 

A finales de 2020, o principios de 2021, despegará la misión EM-1 (Exploration Mission 1) mediante el primer cohete SLS (Space Launch System) de la NASA. Para hacer honor al nuevo nombre del programa lunar, la misión EM-1 será rebautizada como Artemisa 1 (Artemis 1). La nave Orión no tripulada Artemisa 1, con un módulo de servicio fabricado por la agencia espacial europea ESA, seguirá una trayectoria de retorno libre alrededor de la Luna. El SLS lanzará además hasta trece satélites de pequeño tamaño rumbo a la Luna. En 2022 despegará el segundo SLS Block 1 en la misión Artemisa 2 (antes EM-2). Será la primera misión tripulada de la Orión, que llevará probablemente cuatro astronautas en una trayectoria de retorno libre similar a la Artemisa 1. Ese mismo año un cohete comercial (Atlas V, Falcon 9, etc.) mandará a la órbita lunar el primer elemento de la estación Gateway, el módulo PPE (Power and Propulsion Element).

En 2023 será lanzado mediante otro cohete comercial el segundo elemento de la estación Gateway, el MiniHab. Se trata de un pequeño módulo que se unirá al PPE y permitirá el posterior acoplamiento de la nave Orión y el módulo lunar. El MiniHab alcanzará la órbita lunar mediante una pequeña etapa remolcadora desechable. En 2024 se llevarán a cabo hasta cuatro lanzamientos. Tres cohetes comerciales se encargarán de lanzar el módulo lunar, que todavía no ha sido diseñado, divido en tres piezas: la etapa de ascenso AM (Ascent Module), la etapa de descenso DM (Descent Module) y una etapa de transferencia TV (Transfer Vehicle). La NASA favorece un módulo lunar de tres etapas, con una etapa de transferencia TV, pero es posible que el diseño final use solo dos etapas, por lo que en este caso solo se necesitarían menos lanzamientos comerciales.

Una vez el módulo lunar esté acoplado a la estación Gateway despegará la misión Artemisa 3 (EM-3). Será el primer lanzamiento de un SLS Block 1B con la etapa superior EUS (Exploration Upper Stage), que aumentará la capacidad del lanzador hasta las cien toneladas frente a las setenta de la versión Block 1. Aprovechando la mayor capacidad de carga, la Artemisa 3 llevará también un vehículo logístico con material y víveres para el alunizaje, así como combustible para el módulo lunar. La nave Orión Artemisa 3, probablemente con dos astronautas, se acoplará a la Gateway en órbita lunar. Los tripulantes pasarán al módulo lunar y de allí a la superficie de nuestro satélite.

A partir de 2025 el ritmo de lanzamientos se dispararía y veríamos un alunizaje por año. En 2025 se lanzarían otros tres cohetes comerciales para enviar otro módulo lunar a Gateway, suponiendo que no se haya enviado una segunda unidad para la misión Artemisa 3. Otro SLS Block 1B mandaría una nave Orión en la misión Artemisa 4 a la estación Gateway y se realizaría un segundo alunizaje tripulado. La etapa superior y la etapa de transferencia, encargada de llevar el módulo lunar de Gateway a la órbita lunar y la etapa de ascenso de la órbita a Gateway, se reciclarían para una misión posterior. El SLS Block 1B llevaría como carga un módulo Hábitat de mayor tamaño para Gateway (fabricado por la ESA y JAXA). En 2026 se efectuaría el mismo número de lanzamientos, pero los cohetes comerciales lanzarán una etapa de descenso para el módulo lunar y dos naves con combustible para la etapa de ascenso del módulo lunar y la nave de transferencia. El SLS llevaría también una nave con víveres para el alunizaje. Este esquema se repetiría en 2027 y, con ligeras variaciones, en 2028. El plan incluye además varias sondas lunares comerciales del programa CLPS (Commercial Lunar Payload Services) para explorar el polo sur de la Luna y tecnologías ISRU, aunque su desarrollo no es imprescindible para el programa tripulado.

SLS (Sistema de lanzamiento espacial)

Recreación artística del SLS despegando

El cohete SLS es el cohete que la NASA está desarrollando, tendrá 4 versiones, la “block 1”, “block 1B”, “block 2” y “block 2B”, cada una más grande y potente. Será el cohete más potente que se haya creado hasta la fecha, capaz de poner en órbita 70 toneladas en su versión “Block 1”, 97,5 toneladas en la versión “block 1B” y 143 toneladas en su versión “block 2”. Por ahora, las misiones previstas se harán con la versión más básica del cohete (“block 1”). Llevará la cápsula Orión en su parte superior u otras sondas espaciales. ​

El Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS, por su sigla en inglés) es más alto que un edificio de 30 pisos.

“Es un realmente inmenso. Se te cae la mandíbula de lo grande que es”, dijo John Shannon, vicepresidente y director del programa SLS en Boeing, compañía que está construyendo el cohete para la NASA.

Si bien el SLS reutiliza tecnología desarrollada para las naves Shuttle, el nuevo cohete tiene una potencia totalmente distinta.

Uno de los grandes desafíos es la resistencia de las piezas usadas para el motor ante el impacto de las vibraciones del despegue. Para verificarlo, los ingenieros debieron evaluar la capacidad de supervivencia de cada uno de los componentes.

Solo el desarrollo del Sistema de Lanzamiento Espacial ha costado unos US$12,5 mil millones y se prevé que el vuelo inaugural será antes de junio de 2020.

Cápsula Orión

Será la cápsula encargada de llevar a los astronautas desde la Tierra hasta la órbita lunar, se acoplará con la estación espacial Gateway.​ La cápsula ha sido desarrollada con la ayuda de la Agencia Espacial Europea. Para afrontar el gran desafío de preservar de la radiación a sus ocupantes, aumentó la protección requerida hasta el presente, por lo que es la piedra angular del plan estadounidense para regresar a la Luna es el módulo de tripulación Orión.

Muchos han señalado que la nave espacial evoca una edad de oro de la exploración espacial, cuando todo parecía posible.

Es que sus contornos cónicos tienen una gran similitud con los módulos de comando de las misiones Apolo.

Pero esta nave espacial de 10 toneladas de peso emplea una tecnología inimaginable en la década de 1960 e incluso los métodos utilizados para construirla son innovadores.

Modulo Orión

En Lockheed Martin, la empresa aeroespacial que está construyendo Orión para la NASA, los ingenieros trabajan con visores de realidad aumentada.

“Estás mirando a través de unos lentes que son como un visor transparente, pero luego aparecen objetos digitales que se superponen en el entorno”, explicó Shelley Peterson, líder en tecnologías emergentes en Lockheed.

Al usar instrucciones que se superponen a la realidad, los técnicos pueden determinar fácilmente dónde taladrar un agujero, por ejemplo.

A su vez, no tienen que consultar un manual que puede llegar a tener miles de páginas, lo que les permite trabajar de forma más rápida y eficiente.

Las cuatro computadoras de vuelo de Orión pueden ejecutar casi todas las funciones sin intervención humana, lo que hace que la nave sea muy autosuficiente.

En este sentido, Rob Chambers, gerente de ingeniería de sistemas en Lockheed Martin, afirmó que Orión es una “verdadera mejora generacional”.

Sin embargo, las computadoras no son las más modernas disponibles. En los viajes espaciales es mejor tener un hardware que haya sido bien probado antes que tener uno más innovador pero menos estudiado.

El exterior de la nave también debe ser resistente. Orión está diseñada para recibir impactos de pequeñas rocas o basura espaciales.

La NASA dijo que los ingenieros completaron la construcción y equipamiento de Orión en el centro espacial John F. Kennedy, en donde integraron miles de partes en el módulo de la tripulación y realizaron pruebas para certificar sus sistemas de vuelo.

Otro que también está listo es el módulo de servicio que impulsará, alimentará y enfriará a la cápsula de tripulación durante el viaje a la Luna. Este último ha sido construido por Airbus y la Agencia Espacial Europea (ESA), y se unirá a Orión para realizar el primer vuelo de prueba, en donde medirán su efectividad en un entorno de espacio profundo.

La NASA tiene contemplado realizar las pruebas de Orión y su módulo de servicio en septiembre. Una vez hecho esto se transportará de nuevo al centro espacial Kennedy para las últimas revisiones y para ajustar detalles de cara al primer lanzamiento a la Luna, con la ayuda del SLS.

 

 

Estación espacial Gateway

Componentes de la estación espacial Gateway

La estación espacial Gateway será una estación espacial que estará en órbita lunar, se construirá a partir del año 2022. Será el lugar en el que los astronautas se acoplen con la cápsula Orión y bajen después hacia la superficie lunar con los módulos de descenso. Para su construcción, se deberán lanzar los módulos por separado, con cohetes de la NASA tales como el SLS o el Atlas V o bien con otros cohetes de compañías privadas como el Falcon Heavy de SpaceX o el New Glenn de Blue Origin.

El programa Artemisa culmina con la instalación de una base lunar en 2028.

En una primera instancia, la mejor opción sería instalar módulos inflables hechos de múltiples capas de tela, ya que los rígidos ocuparían mucho espacio en un cohete. La Agencia Espacial Europea junto con el estudio arquitectónico británico Foster+Partners idearon un diseño híbrido. Su hábitat consiste en un espacio habitable inflable de dos pisos y un módulo rígido que actúa como una cámara de aire.

 

Proyecto de una base lunar 

Para proteger estos hábitats de los impactos de cuerpos celestes y de la radiación, se enviarían robots capaces de imprimir en 3D estructuras externas rígidas. El suelo lunar o regolito podría incluso usarse como material de construcción.

“Es un método de construcción fácil y se puede hacer rápidamente”, dice Philip Metzger, científico planetario de la Universidad de Florida Central, en Orlando (EE.UU.).

A más largo plazo, los colonos lunares podrían mudarse bajo tierra, estableciéndose dentro de los túneles naturales de roca llamados tubos de lava. Esto les daría un refugio antirradiación.

Por otra parte, la Universidad de Arizona ya desarrolló un invernadero donde lechugas, tomates y papas crecen bajo luces LED, y la NASA desarrolló un prototipo de camión de 12 ruedas para que los astronautas puedan circular por la Luna.

Paul K. Byrne de la Universidad Estatal de Carolina del Norte (EE.UU.): “Hay gente construyendo todos estos prototipos. El siguiente paso será implementarlos y probarlos”.

Para establecer bases en la Luna, es necesario poder explotar sus recursos naturales. Eso es exactamente lo que está estudiando Hannah Sargeant en su laboratorio en la Universidad Abierta, en Milton Keynes (Reino Unido).

En particular analiza cómo usar un mineral llamado ilmenita, que es abundante en la Luna. Dentro de un horno, la ilmenita se calienta para extraer oxígeno, que se combina con hidrógeno para obtener agua.

“Hay más de 20 formas de obtener agua de las rocas en la Luna. La ilmenita es interesante porque es bastante común y para producir la reacción se consume relativamente poca energía”, explicó Sargeant.

Actualmente la NASA tiene 38 astronautas activos, 12 de los cuales son mujeres altamente capacitadas y de las cuales una de ellas pisará la Luna, según CNN Business, medio que indica que ellas están entre los 40 y 53 años de edad y son pilotos militares, agentes de la CIA, científicas, médicas o tienen títulos doctorales.

Mujeres astronautas activas en la NASA

La mayoría son astronautas, como Christina Koch que es ingeniera eléctrica; Anne McClain, ingeniera y aviadora del ejército; Serena Aunon-Canciller, médica cirujana, y Tracy Caldwell, doctora en química.

Kate Rubins es una microbióloga que ha realizado investigaciones con los virus de la viruela, el ébola y marburg; Shannon Walker, física espacial; Stephanie Wilson, licenciada en ciencias de la ingeniería espacial, y Sunita Williams, capitana de la Marina y quien ha pasado 322 días en el espacio.

Nicole Mann es ingeniera y ex piloto militar y todavía no ha volado a la estación espacial, al igual que Megan McArthur que está doctorada en oceanografía y que también es ingeniera aeroespacial.

Además una ex miembro de la CIA, Jeanette Epps es experta en inteligencia técnica y de equipos, pero todavía no es astronauta, al igual que Jessica Meir, quien es piloto, licenciada en biología marina y estudios espaciales. Todas ellas tienen oportunidad antes de 2024, señala CNN Business.

El responsable de la NASA Bridenstine, en diálogo con la prensa sobre la elección de la primer mujer que alunize, expreso lo siguiente : “Será alguien que ha demostrado su capacidad, alguien que ha volado, alguien que ya ha estado en la Estación Espacial Internacional”.

De ellas, Stephanie Wilson es la más experimentada, habiendo estado en tres vuelos del programa espacial Shuttle. Tracy Caldwell Dyson y Sunita Williams participaron en dos cada una.

Ahora bien, no todo es “color rosa” para estas esforzadas mujeres, no hace mucho  la NASA canceló la primera caminata espacial por mujeres debido a un problema con el tamaño de los trajes espaciales.

Habrá grandes obstáculos para quienes participen en el proyecto, pero la mujer que resulte la primera tendrá retos adicionales sencillamente por el hecho de que todo lo que tiene que ver con el espacio en Estados Unidos carga con el legado de Apolo. Y ese programa fue diseñado por y para hombres.

No deliberadamente para hombres, tal vez, pero a las mujeres no se les permitió ser parte del programa de astronautas sino hasta finales de los años setenta y ninguna voló en condiciones reales hasta 1983, cuando Sally Ride se volvió la primera estadounidense en el espacio. Para entonces, el programa espacial ya había sido construido a partir del cuerpo de los varones.

“Hoy en día exigimos más respecto al rendimiento funcional de un astronauta de lo que se pedía históricamente”, explicó Michael Barratt, astronauta de la NASA y profesor honorario de la Facultad de Medicina de la Universidad de Exeter (Reino Unido).

“El astronauta actual vuela un vehículo multinacional durante seis meses y básicamente tiene que estar súper entrenado en caminatas espaciales, manejo de brazo robótico y todo tipo de sistemas”, agregó.

Y continuó: “Tiene que ser funcionalmente bilingüe en inglés y ruso, y ser capaz de hacer frente al aislamiento y confinamiento por seis meses a la vez”.

“Aunque en la Luna solo hay una sexta parte de la gravedad de la Tierra, llevas un traje muy pesado. Tienes que cargar herramientas e implementos y excavar, escalar y explorar. Eso realmente agrega todo un conjunto de riesgos”, explicó Barratt.

Los astronautas podrían romperse un hueso en una caída o atravesarse el traje espacial durante una maniobra.

Luego está el problema del polvo lunar. Los astronautas del programa Apolo experimentaron episodios de tos y, en algunos casos, problemas respiratorios cuando el polvo se transportaba en el aire dentro de su nave espacial, algo que debería solucionarse.

Al pasar la “burbuja” magnética protectora que rodea a la Tierra, los astronautas están expuestos a aproximadamente tres veces la dosis de radiación por día que reciben en la órbita terrestre baja.

Esto aumenta el mayor riesgo de sufrir problemas de salud a largo plazo, como cáncer y enfermedades cardiovasculares.

En el siglo XXI, “la mejor razón para ir a la Luna es usarla como estación de paso para ir más allá”, dijo Byrne, citando Marte pero también la visita a asteroides.

Pero si Trump llegara a perder las elecciones presidenciales de 2020, entonces el plan lunar podría cambiar o incluso ser cancelado.

Logsdon consideró que esto último era improbable, “dada la expectativa que el programa está generando”.

“Creo que hay un gran riesgo de conflicto geopolítico”, opinó Metzger. “Si una sola nación decide avanzar sola en la creación de una industria espacial, eventualmente esa única nación tendrá una tremenda ventaja política, económica y militar”.

Ignorar el potencial de los recursos espaciales solo crea un vacío de poder, dijo: “La manera ética de llenarlo sería hacerlo de manera cooperativa, internacional, tratando de asegurarse de que toda la humanidad se beneficie”.

Además ya conocemos el nombre del primer “turista en la Luna” de SpaceX, sería el millonario japonés Yusaku Maezawa.

 

El descubrimiento de reservas de agua congelada en las profundidades de los cráteres polares al no exponerse al Sol, fuente estratégica tanto como provisión de agua potable para los astronautas que visiten la Luna, como tambien puede descomponerse en hidrógeno y oxígeno, que es empleado como carburante de cohetes. Este valor estratégico convierte a nuestro satélite en una escala para viajes de exploración del sistema solar.

“Si podemos hacerlo, la Gateway se convierte en un almacén para combustible”, señaló Bridenstine.

Otro “commodity” lunar es el helio-3 extraído del suelo lunar, que potencialmente es un combustible para los futuros reactores de fusión nuclear, de concretarse la viabilidad de esta generación de energía.

 

Pablo Germán Zalazar

 

Fuentes

https://www.nytimes.com/es/2019/07/15/luna-apolo-artemisa/

https://www.xataka.com/espacio/artemis-ambiciosa-mision-nasa-que-quiere-poner-a-primera-mujer-superficie-luna-para-2024

https://www.xataka.com/espacio/blue-moon-asi-ambicioso-plan-jeff-bezos-blue-origin-para-llegar-a-luna

https://www.cnet.com/es/noticias/nasa-mision-artemisa-primera-mujer-en-la-luna/

https://es.wikipedia.org/wiki/Programa_Artemisa

https://danielmarin.naukas.com/2019/05/22/programa-artemisa-al-detalle-como-planea-la-nasa-volver-a-la-luna-en-2024/

https://www.bbc.com/mundo/noticias-49022423

https://www.bbc.com/mundo/noticias-45932006

https://hipertextual.com/2019/07/capsula-mision-artemis-1-con-que-nasa-volvera-luna

https://www.elsoldemexico.com.mx/doble-via/ciencia/por-primera-vez-una-mujer-pisara-la-luna-durante-mision-artemisa-en-2024-nasa-3867267.html

https://www.elheraldo.co/ciencia/artemisa-la-nueva-mision-lunar-que-anuncia-la-nasa-632161

https://www.nytimes.com/es/2019/08/19/espanol/ciencia-y-tecnologia/nasa-astronautas-mujeres.html?te=1&nl=boletin&emc=edit_bn_20190821?campaign_id=42&instance_id=11788&segment_id=16344&user_id=6277d6f0d76d692ab978e0c965652b8f&regi_id=7640661620190821

 

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